El Senado de la Nación aprobó este jueves por mayoría y giró a la Cámara de Diputados el proyecto de ley del Poder Ejecutivo que reforma la composición y el funcionamiento del Consejo de la Magistratura.
El oficialismo y los bloques provinciales aportaron 37 votos, contra 33 del interbloque opositor de Juntos por el Cambio (JxC), que manifestó su rechazo a la propuesta del Gobierno de Alberto Fernández, en desacuerdo con la decisión de no incluir a la Corte Suprema de Justicia en la representación del Consejo.
La Cámara de Diputados será ahora la encargada de convertir en ley la iniciativa, que eleva de 13 a 17 el número de integrantes del Consejo y crea cuatro regiones federales en el seno del organismo que sesionarán en el interior del país periódicamente.
Sin embargo, el Frente de Todos aún no cuenta en la Cámara baja con el número necesario para poder darle la sanción definitiva.
En diciembre del año pasado la Corte Suprema nacional declaró la inconstitucionalidad de la conformación de 13 miembros del Consejo de la Magistratura que se dispuso en 2006.
El máximo tribunal otorgó al Congreso un plazo de 120 días (la fecha límite es el próximo 15 de abril) para sancionar una ley que establezca una nueva estructura del organismo encargado de proponer magistrados para que los designe el Presidente de la Nación, administrar el Poder Judicial, controlar la actividad de los jueces y eventualmente sancionarlos y enviarlos a juicio político.
Dura crítica de Fernández Sagasti
La vicepresidenta del bloque del Frente de Todos, Anabel Fernández Sagasti, aseguró en la sesión del Senado que a la Corte Suprema de Justicia “le molesta la democracia y la división de poderes”.
Fernández Sagasti cuestionó al máximo tribunal durante la sesión especial en la que se debatía la reforma del Consejo de la Magistratura propuesta por el Poder Ejecutivo.
La legisladora mendocina opinó que con su fallo de inconstitucionalidad del Consejo, la Corte Suprema creó “un conflicto entre dos poderes del Estado, entre el Judicial y el Ejecutivo”.
Para la senadora, se trata de “una profundización de la Justicia a la carta” y “son poco creíbles los argumentos de la Corte”.
“A la Corte lo que le molesta es la democracia y la división de poderes y lo que quieren es seguir empoderando a la familia judicial”, sostuvo la senadora kirchnerista
