Los mercados financieros globales cerraron una de sus semanas más turbulentas desde la pandemia del COVID-19. Este viernes, acciones y bonos cayeron con fuerza en una jornada marcada por el recrudecimiento de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. La imposición de aranceles mutuos entre ambas potencias disparó una ola de ventas masivas que golpeó con dureza a los activos argentinos, tanto en el ámbito local como en Wall Street.

El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires se desplomó un 7,4%, cerrando en 2.107.815 puntos, mientras que los ADR argentinos en Nueva York retrocedieron hasta un 12%, con los bancos entre los más afectados.

En paralelo, los bonos soberanos Globales cayeron un 2% promedio y el riesgo país escaló 67 unidades hasta alcanzar los 925 puntos básicos, su nivel más alto desde noviembre de 2024. El índice VIX, conocido como el “índice del miedo”, subió un 46%, reflejando el nerviosismo de los inversores.

El detonante del derrumbe fue la confirmación de los nuevos aranceles de hasta 34% por parte de China a las importaciones estadounidenses, en respuesta directa a las medidas previas adoptadas por el expresidente Donald Trump, quien definió el 5 de abril como el “Día de la Liberación” comercial.

La medida china comenzará a regir desde el 10 de abril y afectará, entre otros, a productos provenientes de la Argentina, que quedó incluida con una penalización del 10%, lo que impactará en su volumen exportador y, en consecuencia, en la actividad económica interna.

“Los mercados financieros globales atraviesan una de sus semanas más convulsas desde la pandemia, marcada por una oleada de tensiones comerciales, una volatilidad extrema y una reconfiguración de las expectativas macroeconómicas”, explicó Felipe Mendoza, analista de ATFX Latam.

Según Mendoza, la respuesta china, aunque firme, deja abierta la puerta al diálogo, priorizando el estímulo interno y la diversificación de sus alianzas comerciales.

En este clima de alta incertidumbre, la preocupación también se traslada al plano doméstico. La caída de los activos argentinos revierte parcialmente la mejora que el Gobierno nacional esperaba consolidar para facilitar el regreso a los mercados de crédito, en un contexto donde continúan las negociaciones con el FMI por un nuevo programa financiero.

La escalada del riesgo país y el deterioro de las condiciones externas obligan al Ejecutivo a recalibrar su estrategia económica y diplomática, en un escenario global crecientemente volátil.