El gobierno de Javier Milei avanza en la designación de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla como jueces de la Corte Suprema de Justicia mediante un decreto presidencial.
La medida, que podría oficializarse en las próximas horas, se producirá luego de meses de negociaciones infructuosas en el Senado, donde el oficialismo no logró reunir los dos tercios necesarios para la aprobación de los pliegos.
La administración libertaria tiene hasta el sábado , cuando Milei inaugura el periodo de sesiones ordinarias del Congreso, para formalizar las designaciones bajo esta modalidad contemplada en la Constitución.
En las últimas horas, versiones de fuentes cercanas a la Casa Rosada y en el ámbito judicial indicaban que el decreto ya estaba listo para la firma del presidente y que su publicación era inminente.
El antecedente más cercano de un nombramiento en comisión por decreto se dio en diciembre de 2015, cuando Mauricio Macri designó a Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti para completar la Corte, que en ese momento contaba solo con tres jueces. Sin embargo, ante las críticas de la oposición, ambos magistrados esperaron la aprobación del Senado antes de asumir sus cargos.
Negociaciones fallidas y un nuevo camino
En un primer momento, el gobierno intentó conseguir los votos en la Cámara Alta. Durante meses, se negoció con distintos sectores de la oposición para asegurar la designación de Lijo, quien contaba con el respaldo de varios gobernadores peronistas.
No obstante, el kirchnerismo, clave en el Senado, bloqueó cualquier posibilidad de acuerdo , especialmente tras el escándalo por la fallida promoción de $LIBRA, que tensionó aún más la relación entre el Ejecutivo y el peronismo.
En un nuevo golpe a las expectativas del oficialismo, el jefe del bloque de Unión por la Patria, José Mayans, confirmó que la bancada no asistirá a la apertura de sesiones del Congreso este sábado, lo que refuerza la falta de voluntad del kirchnerismo para negociar.
Por su parte, el pliego de García-Mansilla ni siquiera logró dictamen de comisión, y la Casa Rosada no mostró mayor interés en su trámite parlamentario.
El rol del PRO y la presión de Macri
El panorama en la oposición tampoco era homogéneo. Mientras gobernadores como Ignacio Torres (Chubut) respaldaron la postulación de Lijo y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) se mantuvieron neutrales, Mauricio Macri presionó para que el PRO rechazara al juez. Incluso se comunicó con los dirigentes cercanos para asegurarse de que el partido bloquee su designación.
Sorprendentemente, Horacio Rodríguez Larreta , quien mantiene influencia en el Senado a través de Guadalupe Tagliaferri, también optó por rechazar el pliego.
