Luis Caputo y Javier Milei.

El Gobierno de Javier Milei avanza en la redacción de una normativa que busca facilitar el ingreso al sistema financiero formal de dólares no declarados por parte de ciudadanos que, según la visión oficial, no cometieron delitos, sino que simplemente optaron por resguardar su ahorro en efectivo ante la falta de confianza en las instituciones.

La medida aún está en elaboración y, según trascendió, podría anunciarse el próximo miércoles. Participan activamente el Ministerio de Economía, el Banco Central, la Agencia Federal de Ingresos Públicos (ARCA) y la Unidad de Información Financiera (UIF).

La iniciativa se presentará como una alternativa que respeta los estándares internacionales en materia de prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo, bajo las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

“Todo seguirá los estándares internacionales. Se están diciendo muchas pavadas”, señalaron desde el Gobierno, tratando de desmentir versiones que cuestionan la legalidad de la medida.

El espíritu del proyecto, según fuentes oficiales, es “proteger la riqueza de la gente que ahorró sin cometer delitos”, apuntando contra el uso del efectivo como enemigo del sistema antilavado.

De allí que se prevé una flexibilización de los controles sobre el origen de los fondos, aunque se exigirá una declaración jurada en la que se asegure que los dólares no provienen de actividades ilícitas.

El mecanismo, sin embargo, no será un blanqueo clásico: no se abrirá una ventana para depositar y conservar los dólares, sino que se permitirá su utilización para fines específicos de consumo, sin activar investigaciones penales.

El presidente Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, defendieron públicamente la medida. “Metieron dólares abajo del colchón porque había un conjunto de hijos de puta que les afanaron con el impuesto inflacionario. Esos no son delincuentes”, sostuvo el mandatario en el Latam Economic Forum.

Caputo, por su parte, estimó que hay unos 200.000 millones de dólares fuera del sistema financiero y se preguntó: “¿Por qué no usar esos dólares?”.

El director del Banco Central, Federico Furiase, agregó que el objetivo es que sea más fácil “volcar los dólares del colchón a la economía”, lo que podría dinamizar la actividad económica y mejorar la recaudación fiscal. Esto, a su vez, permitiría avanzar en una baja de impuestos y en lo que definió como una “dolarización endógena”.

La medida busca, en definitiva, canalizar parte de los dólares informales al circuito económico sin penalizaciones ni exposiciones que desincentiven su uso, con la premisa de que el problema no son los ahorristas, sino quienes utilizan el sistema financiero para lavar dinero proveniente de delitos como el narcotráfico, la corrupción o el terrorismo.

Aunque el decreto aún no fue oficializado, el Gobierno ya instaló el debate y prepara el terreno para una medida que, sin ser blanqueo, apunta a la remonetización parcial en dólares.