El Gobierno nacional ya tiene casi listo el esquema por el que destinará parte de la recaudación por el “dólar soja” a mejorar los ingresos de los sectores más postergados.

En tal sentido, trascendió que la Casa Rosada implementará un bono de emergencia para los sectores más vulnerables, que se pagará antes de fin de año. Actualmente, se analiza la metodología, el universo de beneficiarios y el monto del ingreso extra.

Esta medida fue clave para mantener dentro del Frente de Todos a Patria Grande, el espacio que lidera Juan Grabois, quien aseguró que la vicepresidenta Cristina Kirchner le anticipó que parte del dinero recaudado por el “dólar soja” iría a sectores que están en situación de indigencia.

“No hay un anuncio en los próximos días, pero es un tema que está en evaluación y tratamiento”, confirmó la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti. 

Una versión asegura que el bono será de $50.000, a pagarse en tres cuotas en el último trimestre del año a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

Críticas de CFK

En un contexto inflacionario, organizaciones sociales presionan para que el Gobierno entregue un bono que permita mejorar los ingresos de la población. Este miércoles se conoció que la pobreza llegó a 36,5% y alcanzó a 17,3 millones de argentinos en el primer semestre de 2022. En tanto, el nivel de indigencia fue del 8,8%.

Tras esa publicación, Cristina Kirchner reflotó la idea de aumentar la intervención del Estado en el precio de los alimentos. En la misma sintonía, el Gobierno insistió este jueves que las empresas tienen “rentabilidad excesiva” y que deben corregirlo.

La vicepresidenta, desde las redes sociales, le había pedido al ministro de Economía, Sergio Massa, “una política de intervención más precisa y efectiva”. Y apuntó contra las empresas de alimentos al señalar que “han aumentado muy fuerte sus márgenes de rentabilidad”.

Este jueves, el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, le respondió a CFK, sin mencionarla expresamente. Remarcó que las empresas no tienen “la culpa” de los actuales desequilibrios que atraviesa la Argentina y admitió que los márgenes empresariales seguirán “más altos que los normales” si no se estabiliza la macro. En esa línea, el economista indicó que el exceso de demanda que provoca el déficit fiscal seguirá impulsando una alta inflación.