A última hora del viernes, con los mercados ya cerrados, el Gobierno nacional comunicó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la salida del cepo cambiario, con la implementación de un sistema de bandas de flotación para el tipo de cambio oficial que irá de $1000 a $1400.
La medida busca reducir la brecha con los dólares financieros y preparar el terreno para una mayor apertura del mercado. Mientras tanto, el dólar criptográfico funcionó como un termómetro clave del humor financiero durante el fin de semana.
En plataformas como Binance, Bitso, Lemon y Ripio, la cotización del dólar digital (USDT) registró una marcada volatilidad desde el anuncio. El viernes por la tarde, la paridad llegó a caer hasta los $1300 y luego rebotó hacia niveles cercanos a los $1345 en los que cotiza actualmente.
El alto flujo de operaciones reflejaba el nerviosismo y la especulación ante el inminente cambio de liberalización. Desde Lemon señalaron que el volumen operado en criptomonedas estables se duplicó durante la conferencia del ministro de Economía, Luis Caputo.
El esquema anunciado contempla un piso de $1000 y un techo de $1400 para el dólar oficial, alineando la cotización con valores ya descontados por el mercado. Analistas del sector privado consideran que el tipo de cambio podría ubicarse inicialmente entre los $1100 y $1200.
Esto, sumado al fin de múltiples restricciones, como el “parking” y la restricción cruzada, genera expectativa sobre una eventual convergencia entre el dólar oficial y los financieros.
Aunque la compra de dólares en homebanking volverá a estar habilitada sin cupo, se mantendrán algunos impuestos como el 30% a cuenta de Ganancias para consumos en el exterior. En paralelo, el nuevo marco cambiario busca incentivar la liquidación del agro con un dólar más competitivo, en combinación con la baja previa de retenciones.
