El precio de los alimentos mostró una caída en la última semana de abril, luego de once períodos consecutivos con aumentos, según un relevamiento privado.

Los productos de la canasta básica cayeron 0,4% entre el 23 y 30 de abril, de acuerdo con el trabajo de la consultora LCG que realiza mediciones todas las semanas.

De esta forma, la inflación mensual de las últimas cuatro semanas se desaceleró a 2,8%. Esta previsión refuerza estimaciones previas que revelan que la salida del cepo no impactó en los precios.

En un reciente discurso, el ministro de Economía, Luis Caputo, remarcó que en el actual marco macroeconómico “los precios pueden bajar” debido a la férrea disciplina fiscal y monetaria.

La baja estuvo impulsada por disminuciones en bebidas e infusiones para consumir en el hogar (3%), lácteos y huevos (2,8%), verduras (0,7%) y carnes (0,5%).

En cambio, registraron aumentos panificados (3,2%), azúcar (2,5%), aceites (1,2%) y frutas (0,7%).

Contribuyó a esta situación la estabilidad que mostró el tipo de cambio, que luego de algunas fluctuaciones logró una mediana estabilidad en la zona central de la banda cambiaria.

En un reciente discurso ante inversores y empresarios el presidente Javier Milei aventuró que la inflación va a “colapsar” hacia mediados del año que viene. Este es uno de los principales argumentos que enarbolará el Gobierno de cara a la campaña electoral que se avecina a nivel nacional.

Dispersión de precios

Un mismo producto puede variar significativamente de precio en distintos comercios, incluso dentro del mismo barrio, lo que refleja la dispersión de precios que hay actualmente en el mercado, de acuerdo con un relevamiento privado.

“Mientras el tipo de cambio en la flotación de bandas va encontrando nuevo precio de equilibrio aún los precios muestran un dispersión de acuerdo a formatos y oferta en el mercado”, según la consultora Focus Market.

Damián Di Pace, director de la consultora, afirmó que “la variación o diferencia de precios respecto de un mismo productos en diferentes puntos de ventas se exacerbó entre el ciclo comprendido desde la previa al levantamiento del cepo con formación de expectativas de devaluación del peso frente al dólar mayor a la efectivamente realizada y por diferencias entre ofertas, promociones y descuentos en el mercado mayorista y minorista”.

En la categoría Almacén, la diferencia de precios más significativa en los productos de la misma marca y cantidad, se encontró en el azúcar y la yerba, donde la diferencia de comprar en un Supermercado Mayorista versus Supermercado Oriental, es del 34%.

En el caso de la categoría frutas y verduras, la mayor diferencia de precios se relevó en el kilo de lechuga mantecosa, donde la diferencia de comprar este producto en una verdulería o Supermercado Oriental frente a una Tienda Express, es del 77%.

“Por parte de la oferta mayorista y minorista en el mercado hay fuertes promociones, ofertas y descuentos para mover volumen y atraer a los consumidores. Vemos que hay desplazamientos entre canales por parte de la demanda. El consumo aún está en un estadío de lenta mejora desestacionalizada pero aún con caída en los volúmenes interanuales”, expresó Di Pace.

La categoría Carnes presenta la mayor dispersión de precios con respecto al resto de las categorías, donde la diferencia de comprar un kilo de bondiola de cerdo en un Supermercado Mayorista frente a un Hipermercado, es del 89%.

Di Pace analizó que “una vez producidas estas desviaciones en la formación de precios buscar los nuevos equilibrios responden a dos procesos necesarios en el tiempo en un mercado en competencia”.

“Los consumidores no siempre tienen acceso inmediato a toda la información de precios, por lo que pueden comprar en un lugar más caro simplemente por desconocimiento de opciones más baratas hasta que descubren ese precio más barato. Buscar el mejor precio implica tiempo y esfuerzo lo cual significa visitar nuevas tiendas, lo online y comprar. Ese proceso es el que se da entre y demanda encontrando nuevos equilibrios en los precios”, concluyó.