El presidente Javier Milei regresará este jueves de Chile y grabará entre las 16 y las 17, en la Casa Rosada, la cadena nacional que se emitirá a las 21 y estará centrada en la cuestión Malvinas. El Gobierno mantiene un fuerte hermetismo sobre el contenido del mensaje, al punto de que funcionarios de primera línea admiten desconocer cuál será el alcance concreto del anuncio.

En distintos sectores del Ejecutivo aseguran que la cadena “no es humo” y anticipan que el mensaje será “fuerte”, aunque no existe confirmación sobre si Milei anunciará una nueva medida diplomática, sanciones contra empresas vinculadas con la explotación de recursos en las islas, un proyecto de ley o alguna decisión relacionada con Defensa. El hermetismo también alimentó el temor dentro del oficialismo de que las expectativas generadas terminen superando el alcance real del anuncio.

La agenda internacional de Milei tendrá además un capítulo estadounidense antes de la grabación. El Presidente viajará por la mañana a Santiago de Chile, participará del Foro Madrid y mantendrá una reunión con la subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública, Sarah Rogers. Luego será recibido por el presidente chileno José Antonio Kast en La Moneda y regresará a Buenos Aires. En la Casa Rosada niegan que ese encuentro esté vinculado con la cadena nacional.

Al mismo tiempo, circularon versiones sobre preocupación de funcionarios estadounidenses por la anticipación pública del mensaje, aunque fuentes al tanto de la relación bilateral aseguran que no existe una negociación coordinada ni una mediación de Washington por Malvinas.

La definición del mensaje presidencial ocurre en paralelo con una aceleración de distintos expedientes estratégicos. El Gobierno retomó el análisis de la nueva Directiva de Política de Defensa Nacional, un documento que establece las prioridades para el planeamiento militar y que contempla especialmente al Atlántico Sur, la Antártida, las rutas marítimas, el extremo austral, la infraestructura crítica y los corredores estratégicos.

En ese contexto también avanza la negociación para obtener financiamiento estadounidense destinado a la Base Naval Integrada de Ushuaia. La iniciativa busca transformar a esa instalación en un nodo logístico y estratégico para las operaciones vinculadas con el Atlántico Sur y la Antártida. A esto se suma la adhesión argentina al denominado Escudo de las Américas, impulsado por Donald Trump, cuyo encuadre legislativo todavía es analizado por el Ejecutivo para aquellos componentes que puedan involucrar cooperación operativa, entrenamiento o movilización de fuerzas.

El otro eje de la estrategia es China. Las advertencias de Estados Unidos por la presencia de Huawei en infraestructura tecnológica relacionada con Vaca Muerta llevaron al Gobierno a analizar requisitos de seguridad para proveedores de redes y centros de datos y mecanismos para identificar determinados activos como infraestructura crítica.

La discusión comienza a abarcar energía, comunicaciones, puertos, rutas marítimas, recursos naturales y capacidades militares bajo una misma lógica de seguridad nacional.

El escenario tiene como telón de fondo las declaraciones del canciller Pablo Quirno, quien este miércoles sostuvo que “siempre hay chances, siempre estamos más cerca” respecto del reclamo argentino por la soberanía de las islas. El funcionario también planteó que la defensa de la posición argentina requiere, además de declaraciones, “actividades muy concretas” y disponer de todas las herramientas frente a las decisiones unilaterales británicas.

Ese discurso se relaciona con la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, particularmente con los proyectos vinculados a Sea Lion y las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum. Milei ya había cuestionado esas inversiones el 2 de abril y había anticipado que su Gobierno utilizaría todas las herramientas diplomáticas disponibles. Entre las alternativas bajo análisis aparecen nuevas acciones contra compañías, contratistas y proveedores, medidas cautelares, presentaciones ante organismos internacionales y un eventual endurecimiento de las sanciones para quienes faciliten actividades que la Argentina considera ilegítimas.

Las expectativas también crecieron después de las declaraciones de Donald Trump sobre una eventual revisión de la posición estadounidense frente a Malvinas. Estados Unidos mantiene formalmente su postura de neutralidad y no anunció un reconocimiento de la soberanía argentina ni una mediación entre Buenos Aires y Londres. Milei, sin embargo, interpretó esas señales como “algo muy fuerte” para la causa y decidió utilizar una cadena nacional para explicar lo que el Gobierno considera un avance en la estrategia argentina sobre las islas.