La muerte de un adolescente producto de disparos de un policía que alegó haber utilizado su arma en legítima defensa -una versión desmentida por las imágenes en vídeo del suceso- amenaza con generar un incendio social en Francia en su segunda noche de reclamos.
El presidente, Emmanuel Macron, y varios miembros de su Gobierno, se esforzaron en mostrar solidaridad con la familia de la víctima y subrayaron que su muerte es “inexplicable e inexcusable”.
Además, pidieron la calma, después de una primera noche de disturbios en la que hubo una treintena de detenidos, una cuarentena de vehículos incendiados y 24 policías heridos.
Para evitar que los altercados, que se produjeron sobre todo en ciudades del extrarradio de París, se repitan o incluso se extiendan, se han desplegado 2.000 policías y gendarmes.
Más de una decena de vehículos y mobiliario urbano fueron quemados en esta ciudad, donde también se levantaron varias barricadas. La policía realizó 77 detenciones en esta segunda noche en París y su región.
El chico era delivery y manejaba un auto prestado sin licencia de conducir. En un control, intentó escapar, pero el oficial le disparó en su cabeza, el hecho quedó grabado en las cámaras de seguridad. En tanto que desde la fiscalía de Nanterre informaron que el uniformado está detenido.
