Francia vivió este jueves una jornada marcada por la tensión y los enfrentamientos en el Día Internacional de los Trabajadores. Las principales ciudades del país fueron escenario de masivas movilizaciones sindicales, que terminaron en incidentes con las fuerzas de seguridad.

Convocadas por una coalición de ocho sindicatos nacionales, las marchas se desarrollaron en rechazo a la pérdida del poder adquisitivo, los efectos de la inflación y las recientes propuestas de reforma previsional impulsadas por el gobierno francés. Además, los gremios expresaron su oposición al avance de sectores de extrema derecha en la política local.

En París, donde se congregó una de las marchas más importantes, la movilización comenzó de manera pacífica pero rápidamente derivó en choques entre manifestantes y la policía antidisturbios. El uso de gases lacrimógenos, barricadas improvisadas y tensión en distintos puntos del recorrido marcaron la jornada.

Una situación similar se vivió en Lyon, donde la policía lanzó gases para dispersar a los asistentes cerca del puente Gallieni. Algunos manifestantes respondieron arrojando los botes de gas lacrimógeno de vuelta a los agentes, lo que generó momentos de caos y confusión.