Rusia ejecutó durante la madrugada del domingo uno de los ataques más intensos contra Kiev desde el inicio de la guerra. Con una ofensiva que combinó 41 misiles y 125 drones, las fuerzas rusas golpearon la capital ucraniana y otras ciudades del país, dejando al menos siete muertos y decenas de heridos. El bombardeo volvió a poner en evidencia una de las principales preocupaciones de Ucrania: la insuficiencia de sus sistemas de defensa antiaérea para frenar este tipo de ataques.
Las explosiones comenzaron cerca de la 1.30 y se extendieron durante varias horas. Aunque la Fuerza Aérea de Ucrania logró derribar 18 misiles y 108 drones, varios proyectiles impactaron sobre zonas urbanas y provocaron importantes daños en Kiev, Kharkiv, Zaporiyia, Kherson y Sumy.
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Kiev volvió a ser el principal objetivo
El presidente Volodímir Zelensky aseguró que la mayoría de los misiles balísticos tuvo como blanco la capital ucraniana. El ataque provocó incendios en cinco distritos de la ciudad y destruyó viviendas, depósitos, oficinas, instalaciones industriales, un supermercado, una residencia estudiantil y decenas de vehículos.
También resultaron dañadas una estación de metro y un paso peatonal subterráneo, mientras brigadas de emergencia y helicópteros combatían incendios en distintos sectores de la ciudad.
Muertos, heridos y escenas de desesperación
Los equipos de rescate trabajaron durante toda la jornada para asistir a las víctimas y buscar sobrevivientes entre los edificios derrumbados.
Entre los testimonios se encuentra el de Vlad, un vecino de Kiev que relató que la onda expansiva arrancó la puerta del balcón de su departamento y la golpeó contra su cabeza mientras permanecía junto a su abuela, quien no puede caminar.
Otra residente, Viktoria Shejko, contó que se refugió junto a su esposo y sus siete hijos en el pasillo del edificio tras recibir la alerta por misiles balísticos.
“Antes los ataques eran semanales. Ahora ocurren casi todos los días”, describió.
La ofensiva también alcanzó otras ciudades
El operativo militar ruso no se limitó a Kiev.
En Kharkiv, un ataque contra un depósito postal dejó tres muertos y una veintena de heridos. En Zaporiyia, bombas guiadas impactaron sobre edificios residenciales, donde murieron dos personas y otras 14 resultaron heridas.
Las regiones de Kherson y Sumy también registraron bombardeos con víctimas fatales, según informaron las autoridades locales.
Tras la ofensiva, Zelensky reiteró el pedido de apoyo internacional para reforzar la defensa aérea del país.
El mandatario recordó que Ucrania alcanzó un acuerdo político con Estados Unidos para fabricar interceptores Patriot, aunque admitió que la necesidad más urgente sigue siendo disponer de más misiles para responder a este tipo de ataques.
Desde el Ministerio de Defensa ruso sostuvieron que los blancos fueron instalaciones vinculadas a la industria militar ucraniana, entre ellas fábricas de drones, componentes para misiles y centros logísticos utilizados por las fuerzas armadas.
