El Gobierno ucraniano condicionó el cese de hostilidades a una serie de demandas clave. Entre ellas, exigen la suspensión total de ataques con drones y misiles, el fin de las maniobras militares en el Mar Negro y el cese de los bombardeos contra infraestructuras energéticas.
Además, planteó dos exigencias fundamentales: la liberación de prisioneros de guerra y el retorno de miles de menores ucranianos trasladados a Rusia desde territorios ocupados, un tema que Kiev ha denunciado como deportación forzada y que Moscú justifica como evacuaciones humanitarias y adopciones.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, calificó la propuesta como “positiva” y expresó su voluntad de avanzar hacia la paz. En paralelo, Estados Unidos anunció que levantará las restricciones a la ayuda militar y al intercambio de inteligencia con Kiev, que habían sido suspendidas en medio de crecientes desacuerdos entre ambos gobiernos.
Además, ambas partes acordaron acelerar las negociaciones sobre la explotación de minerales en territorio ucraniano, un punto que podría tener implicaciones económicas a largo plazo.
Trump busca negociar con Rusia para concretar la tregua
Tras la reunión en Yeddah, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que su administración intentará dialogar con Rusia para garantizar la tregua. “Ucrania ha aceptado la propuesta y esperamos que Rusia también lo haga”, afirmó.
Trump, además, anunció que invitará a Zelenski a la Casa Blanca con el objetivo de reducir las tensiones entre Washington y Kiev. En paralelo, afirmó que esta misma semana se pondrá en contacto con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para discutir los términos del alto el fuego y evaluar la postura del Kremlin.
Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajarova, señaló que Rusia “no descarta” un contacto con Estados Unidos en los próximos días, aunque no precisó qué funcionarios participarían en la negociación.
Europa celebra la posible tregua, pero advierte sobre su cumplimiento
El acuerdo preliminar entre Estados Unidos y Ucrania fue recibido con optimismo en Europa. Los líderes de la región lo consideran un paso hacia la estabilidad y esperan que Rusia responda de manera favorable.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó la tregua como “un avance necesario” y expresó su esperanza de que Moscú “actúe con responsabilidad”. En la misma línea, el canciller alemán, Olaf Scholz, sostuvo que “toda oportunidad para frenar el sufrimiento en Ucrania debe ser aprovechada”. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el cese de hostilidades “abre una ventana para la diplomacia” y reiteró el apoyo de la UE a una solución pacífica basada en el derecho internacional.
No obstante, algunos líderes alertaron sobre la necesidad de garantizar el cumplimiento del acuerdo. El primer ministro británico, Rishi Sunak, advirtió que “una tregua no puede ser utilizada como una estrategia para rearmarse y continuar la agresión”, en referencia a las preocupaciones sobre un posible aprovechamiento de la pausa en los combates por parte de Moscú.
Con la aceptación de Ucrania y el respaldo de Occidente, la respuesta de Rusia será determinante para definir si el conflicto avanza hacia una pausa temporal o si persisten las hostilidades.
