El presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, alertó sobre la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial ante la Cumbre de las Américas.

Tengo información clasificada que no puedo contar, pero el riesgo de una Tercera Guerra Mundial es muy grande. Las consecuencias son inimaginables. Ninguno de los que está acá se puede imaginar la consecuencia de esta guerra”, afirmó el mandatario.

La inesperada advertencia de Biden fue escuchada en silencio por Justin Trudeau (premier de Canadá), Alberto Fernández (Argentina), Gabriel Boric (Chile), Jair Bolsonaro (Brasil), Mario Abdo Benítez (Paraguay), Iván Duque (Colombia), Rodrigo Chaves Robles (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Guillermo Lasso Mendoza (Ecuador), Pedro Castillo (Perú) y Philip Davis (Bahamas), entre otros mandatarios.

Estamos en un mundo muy lastimado. Tengo una mirada muy pesimista de Putin. Yo lo conozco mucho. Sé que no puedo esperar mucho de él. Tengo poca expectativas”, agregó sobre el presidente de Rusia, que en febrero invadió Ucrania.

La probabilidad de un conflicto global ya había sido evaluada por Biden en marzo pasado cuando públicamente alertó al Kremlin que “pagará un alto precio si usa armas químicas” en Ucrania.

Rusia posee al menos 6.375 armas nucleares y la Casa Blanca un número aproximado de 5.800 armas nucleares, acorde a la información publicada bajó la responsabilidad técnica del Tratado de No Proliferación.

Dos semanas antes de la invasión a tierras ucranianas, Biden dijo que tenia información clasificada que anticipaba la jugada de Putin. Ahora, alertó sobre una Tercera Guerra Mundial a sus pares del continente durante un almuerzo, antes de la sesión final de la IX Cumbre de las Américas que se realizó esta semana en Los Ángeles.

En el contexto de la información clasificada que circuló durante el encuentro, el estadounidense ratificó que su país distribuye billones de dólares en Asia para balancear a China y en Europa para contener a Rusia. Y a continuación reconoció que América Latina se queda afuera de los aportes financieros que se podrían hacer desde Washington al sur del continente.

“Eso hay que cambiarlo”, reconoció Biden, explicitando un cambio inesperado en lo que se conoce como Grand Strategy de la Casa Blanca.

América Latina no recibe los fondos de Estados Unidos porque es su área de influencia y no necesita, desde esta perspectiva geopolítica, un aporte constante de dólares para balancear enemigos regionales.