Las gasolineras están en el centro de las preocupaciones de los cubanos. A la par que los apagones se hacen más largos y frecuentes.
Autos apagados bajo el sol, motoristas sentados en la acera, choferes que calculan cuántas horas, o días, quedan por delante para comprar combustible. En ese paisaje de tanques vacíos y paciencia forzada se siente con fuerza el colapso energético que hoy se instala en la vida cotidiana de Cuba.
Video: Juli Poggio confundió a Pinocho con Piñón Fijo y generó una fuerte repercusión en redes
La ex participante de Gran Hermano, Julieta Poggio, protagonizó un insólito momento en televisión que rápidamente se viralizó en redes sociales. Todo ocurrió durante su participación en Pasapalabra, el ciclo conducido por Iván de Pineda, cuando falló una pregunta que parecía sencilla. En el juego correspondiente…
La parálisis se extiende por todos lados. Ómnibus que dejan de circular, ambulancias que deben priorizar emergencias extremas, camiones que no llegan a tiempo con los alimentos. La escasez de petróleo ha ido cerrando el cerco alrededor de la economía doméstica y de los servicios básicos.
Ante la caída en la llegada de buques petroleros, tras la captura de Nicolás Maduro y el aumento de las presiones de Washington, las autoridades han establecido un “programa de reorganización” que recorta desde el horario docente hasta las actividades culturales.
En los hospitales se reprograman cirugías y se cancelan consultas especializadas, en las casas se echan a perder los alimentos, en los edificios altos el ascensor se vuelve un recuerdo lejano y el bombeo de agua se dificulta aún más.
Las principales avenidas de La Habana se han ido quedando con apenas tráfico de vehículos, las colas frente a los cajeros automáticos se multiplican y en los ministerios los empleados han sido advertidos de que las actividades laborales se reducirán al mínimo.
