El salto en caída libre desde la estratósfera que tenía previsto realizar el austríaco Felix Baumgartner en Estados Unidos fue suspendido hoy debido a los fuertes vientos.
El paracaidista y saltador BASE iba a realizar un salto récord desde 36 kilómetros de altura en Roswell, estado de Nuevo México. Para eso iba a ascender en un globo, desde el que se iba a lanzar en caída libre y pretendía alcanzar una velocidad de 1.110 kilómetros por hora en tan solo cuatro segundos.
Baumgartner pretendía batir el récord de altura en salto en paracaídas y ser la primera persona en romper la barrera del sonido fuera de una aeronave.
El viento soplaba demasiado fuerte este martes como para que el lanzamiento fuera seguro, se indicó en la transmisión en vivo de la hazaña, seguida por millones de personas en todo el mundo. El austriaco ya se encontraba dentro de la cápsula del globo cuando su mentor Joe Kittinger, miembro de su equipo de preparación, anunció la cancelación.
El austríaco intentará este miércoles realizar el salto estratosférico para convertirse en el primer humano en romper la barrera del sonido, hazaña que tenía prevista para hoy pero que tuvo que cancelar debido al excesivo viento.
Así lo informó hoy la televisión austríaca Servus TV, que transmitió en directo los preparativos de la misión hasta que ésta fue interrumpida a las 17.45 GMT, unas dos horas después de iniciarse los primeros pasos para inflar el globo en el que Baumgartner iba a subir a la estratosfera desde Roswell (Nuevo México, EEUU), el lugar donde tiene lugar este experimento.
Baumgartner lleva desde 2010 trabajando para batir el actual récord de altura en salto en paracaídas. Actualmente está en posesión de Kittinger, que en 1960 saltó desde una distancia de más de 31 kilómetros sobre la superficie terrestre.
El estadounidense Kittinger, de 84 años, anima a su sucesor a conseguirlo y forma parte del equipo de asesores de Baumgartner. También fue el primero en felicitarle cuando aterrizó tras sus dos saltos de prueba: el primero desde 22.000 metros de altura, en marzo de 2012, y el segundo desde casi 30.000 metros, en julio.
Pese a estos logros, no se garantiza que vaya a tener éxito. Uno de los principales riesgos es que pueda perder el control de su cuerpo y entrar en una caída en espiral que podría causarle hemorragias en los ojos o una embolia cerebral.
Además, si su traje presurizado sufriera algún desgarro, burbujas potencialmente letales podrían mezclarse con sus fluidos corporales y desencadenar el fenómeno de la “sangre hirviendo”. El equipo tampoco sabe a ciencia cierta cómo reaccionará el cuerpo de Baumgartner si, según lo previsto, rompe la barrera del sonido.
No obstante, el jefe de su equipo médico -un ex cirujano espacial- cree que el programa de pruebas multifase ha minimizado los riesgos. Baumgartner se siente confiado, pero también es consciente del peligro. “Al participar en desafíos extremos durante tanto tiempo he aprendido a utilizar el miedo como una ventaja”, declaró. “El miedo se ha convertido en mi amigo. Me previene de ir demasiado lejos.”
