Starship
Starship

En la quinta prueba de Starship, SpaceX dio un paso crucial en su ambicioso proyecto al lograr atrapar al vuelo el propulsor Super Heavy del megacohete. Esta maniobra, que parece sacada de una película de ciencia ficción, se ejecutó con precisión en el primer intento.

El proceso comenzó cuando los 33 motores del propulsor impulsaron el cohete en su despegue, consumiendo la mayor parte del combustible en apenas tres minutos. Lo que quedaba era suficiente para realizar una serie de maniobras críticas que culminarían en su captura.

https://twitter.com/shaunmmaguire/status/1845444890764644694

Tras la separación de la segunda etapa —la nave superior llamada Ship, que continuó su vuelo con sus propios motores—, el propulsor Super Heavy realizó una compleja maniobra de frenado. Este giro, ejecutado con solo diez de sus motores, lo colocó en dirección a la base de lanzamiento.

En ese momento, el equipo de control debía tomar una decisión clave: si todos los parámetros eran correctos, la maniobra continuaría para aterrizar cerca de la costa del golfo de México; de lo contrario, el cohete sería dirigido al mar para evitar un accidente mayor.

https://twitter.com/SpaceX/status/1845210284270682178

Afortunadamente, en esta prueba todo salió según lo previsto. El propulsor apagó su anillo de diez motores y activó los tres motores centrales, diseñados para una maniobra de aterrizaje controlada. En lugar de descender verticalmente, el Super Heavy sobrevoló la playa en una trayectoria inclinada, un movimiento precautorio para reducir riesgos en caso de un fallo. Ya a unos cien metros de altura, el cohete se desplazó horizontalmente hacia la torre de lanzamiento, donde dos brazos mecánicos, apodados “palillos chinos” (chopsticks), lo atraparon con precisión, sujetándolo bajo sus aletas aerodinámicas.

A diferencia de los cohetes Falcon, que utilizan patas para aterrizar, el Super Heavy fue capturado directamente por los brazos de la torre, eliminando la necesidad de una estructura de aterrizaje. Una vez que los motores se apagaron, el cohete quedó suspendido sobre el pedestal, completando una hazaña que duró solo siete minutos desde el despegue.