El rey Carlos III apoyó la investigación contra su hermano, el ex príncipe Andrés.

La monarquía británica atraviesa sus horas más oscuras. Este jueves, la noticia de la detención de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, sacudió los cimientos del Palacio de Buckingham.

El arresto, vinculado a la investigación por el caso Epstein, obligó al soberano a emitir un pronunciamiento que marca un punto de no retorno en la relación familiar y política entre los hermanos.

La tajante respuesta de Carlos III

Ante la magnitud del escándalo, el rey Carlos III decidió no refugiarse en el silencio. Según fuentes cercanas al monarca citadas por medios británicos, el Rey ha sido “implacable” en su postura. A través de canales oficiales, se dejó claro que la corona no intervendrá en el proceso judicial.

Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual este asunto se investiga de la manera apropiada y por las autoridades correspondientes”, expresó en el comunicado oficial de la corona.

El monarca apoyó la investigación de la Policía y a la Justicia británica. “En esto, como he dicho antes, cuentan con todo nuestro apoyo y cooperación”, sentenció.

Permítanme dejarlo claro: la justicia debe seguir su curso, fue la frase que subrayó, priorizando la transparencia y la supervivencia de la institución por sobre los lazos de sangre.

Esta reacción confirma el aislamiento total de Andrés, a quien ya se le habían retirado sus títulos y patrocinios reales en 2022.

Un arresto que sacude a la Realeza

La detención se produjo en la residencia de Wood Farm, en Sandringham, tras la aparición de nuevas pruebas en los denominados “Archivos de Epstein”.

A diferencia de otros escándalos previos que se resolvieron por la vía civil, esta vez la justicia británica avanza penalmente bajo la sospecha de mala conducta en cargo público y el uso indebido de información privilegiada para favorecer los negocios del fallecido pedófilo Jeffrey Epstein.

El impacto en el Reino Unido

La noticia ha generado un terremoto político en Londres. El primer ministro, Keir Starmer, respaldó la independencia del proceso judicial, mientras que la opinión pública británica presiona por una investigación a fondo sobre los vínculos de la aristocracia con la red de Epstein.

Expertos en la corona aseguran que este es el desafío más grande para el reinado de Carlos III hasta la fecha. La detención de un miembro tan cercano a la línea de sucesión no solo es un golpe a la reputación de la familia, sino que redefine el rol del monarca como guardián de la ley, incluso cuando esta golpea las puertas de su propio palacio.

Con información de Infobae y TN.