Aproximadamente 745 civiles sirios habrían sido asesinados “a sangre fría” en los últimos dos días, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), ONG con sede en el Reino Unido. Las muertes habrían ocurrido en alrededor de 30 enfrentamientos entre las fuerzas militares de Ahmed Al-Sharaa, nuevo regente sirio, y grupos armados leales al expresidente Bashar Al-Assad.
Estos enfrentamientos, descritos por la ONG como “masacres“, suponen el mayor baño de sangre desde la caída del Gobierno de Al-Assad en diciembre de 2024.
Las zonas afectadas por los conflictos fueron las provincias de Tartús y Lataquia, las únicas regiones con salida al mar en Siria, lo que, en un país divido por un gran número de facciones armadas, tener el control de estas es un recurso vital.

Por otro lado, la Unión Europea emitió un comunicado condenando los presuntos ataques a civiles, tanto por los leales a Al-Assad como las milicias de la actual administración siria.

Las palabras del líder sirio
Este domingo, desde una mezquita de Damasco, Al-Sharaa catalogó los enfrentamientos como “retos previsibles” por el cambio de autoridades en el país, y contempló que se debe “preservar la unidad nacional y la paz civil en la medida de lo posible y, si Dios quiere, podremos vivir juntos en este país”.
Por otro lado, desde el Ministerio de Defensa del actual Gobierno sirio, afirmaron a Sana, agencia de noticias local, que el Estado logró “restablecer el control en la zona tras ‘ataques a traición'”.
Sin embargo, el enviado especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Geir Pedersen, comunicó estar “profundamente alarmado” por los informes sobre víctimas sin relación en el conflicto en las zonas costeras de Siria. Donde la ONG ya mencionada describió asesinatos a civiles desarmados en la puerta de sus casas por hombres armadas.
