Noelia Castillo, la joven española que solicitó el derecho a la eutanasia y se enfrentó legalmente a su padre para obtenerla, recibirá este jueves la dosis letal tal y como indica la legislación española, la cuarta en aprobar esta práctica en 2021. Su conmovedor caso agita nuevamente el debate sobre la implementación.

La joven de 25 años es parapléjica y nació en Barcelona. En julio de 2024 había recibido el aval unánime del organismo público para aplicar la prestación médica para ayudarla a morir. Estaba todo dispuesto, ya que cumplía con los requisitos, pero llegó una orden judicial que lo frenó.

Un juzgado de Barcelona aceptó la solicitud de su padre, Gerónimo Castillo, para detener el procedimiento. Estaba asesorado legalmente por la ultracatólica asociación Abogados Cristianos. Así, logró detener durante casi dos años la implementación de la eutanasia y la joven vivió cerca de 600 días más, sin su consentimiento.

Esta lucha judicial puso en agenda mediática su caso y abrió el debate sobre el derecho de alguna persona -aún siendo su familiar más directo- a impedir la voluntad de morir de otra, avalada legal y científicamente.

La joven decidió hablar públicamente para sentar su posición. El miércoles, la señal Antena 3 de España emitió una entrevista con ella, grabada en la casa de su abuela materna, quien la acompañó en el proceso. “A ver si puedo descansar porque no puedo más con esta familia, no puedo más con los dolores, no puedo más con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido“, contó.

La situación con su padre fue siempre definitiva. Mientras él solicitaba a la Justicia que su hija no se muera, ella lo denunció públicamente por desatenderla. Contó cómo fue su reacción cuando le dio a conocer la decisión: “Me dijo que no tenía corazón, que no pensaba en los demás, que era mentira todo lo que decía. Me dolió“.

Pero el padre no fue el único que se opuso a la decisión, ya que su madre y hermana también se manifestaron en contra. Aunque con matices, ya la propia Noelia contó que su madre, Yolanda Ramos, la “entiende, pero a la vez no“. Aún así, estuvo presente durante la entrevista y la acompañó. “Estoy rezando a ver si a último momento se arrepiente. No estoy conforme con la eutanasia, pero siempre voy a estar a su lado, hasta donde ella me lo permita“, aseguró.

Todo estas vivencias y su vínculo con la familia en medio de la decisión la llevó a optar por un último deseo: que le practiquen la eutanasia en soledad, sin acompañamiento familiar. “No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos“, expresó.

La legislación vigente de España lo habilita y permite dos tipos de prácticas: o bien que el personal médico administre la dosis del fármaco anestésico que la induce al coma (propofol), o bien que ella misma se lo aplique bajo prescripción. Luego de este procedimiento, el personal médico cerciora el coma y aplica el medicamento que bloquea neuromuscularmente (atracurio, cisatracurio o rocuroni), lo que le causa la muerte. Una vez que emite la solicitud, puede arrepentirse en cualquier etapa anterior del proceso.

Con información de El Mundo y El País.