Erik Sprague se transformó en el hombre lagarto porque tatuó su cuerpo con escamas y lo pintó de verde, limó sus dientes y se operó su lengua, ahora bífida, porque no estaba “a gusto” con su cuerpo. Lo único original son sus ojos, verdes, según la información de la agencia EFE.

El hombre lagarto (“The Lizard Man”) lleva tatuado sobre su torso la palabra “freak” (monstruo) pero nada más lejos de la realidad. Tranquilo, afable y educado, sabe el interés que despierta y lo potencia, si es necesario, rotando sin parar su lengua bífida.

Sprague se califica como “artista”. De hecho, este tejano de 40 años se dedica a la comedia y a realizar espectáculos con espadas y pinchos, por supuesto, mostrando su cuerpo, tatuado en un 70 por ciento de color verde, aunque el resto se lo teñirá en breve.

Tras una reflexión de tres años, cuando cumplió 21, decidió transformar su cuerpo. Estudiaba filosofía y arte, y explica que a su madre “no le sorprendió lo más mínimo” y que su familia demostró tener una “perspectiva muy positiva” sobre su cambio.