El Vaticano oficializó este jueves la excomunión de seis obispos vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, luego de que esa comunidad tradicionalista designara cuatro nuevos obispos sin la autorización del papa León XIV. La decisión marca una nueva ruptura formal entre la Santa Sede y el movimiento fundado por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, que ya había protagonizado un cisma en 1988 por un conflicto de características similares.
La sanción fue comunicada mediante un decreto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, firmado por los responsables de las secciones Disciplinaria y Doctrinal. En el documento, el Vaticano sostiene que, pese a las reiteradas advertencias dirigidas a la fraternidad, se concretó “un acto de naturaleza cismática” al consagrar a cuatro sacerdotes como obispos sin mandato pontificio y en abierta oposición a la voluntad del Sumo Pontífice.
La excomunión alcanza a los cuatro obispos recién consagrados: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. También fueron sancionados el español Alfonso de Galarreta, quien ya había sido excomulgado durante el primer cisma y posteriormente rehabilitado, y el suizo Bernard Fellay, por su participación en las ordenaciones realizadas el miércoles.
El enfrentamiento entre la Iglesia católica y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X se remonta a finales de la década de 1980. En 1988, el papa Juan Pablo II declaró cismática a la organización después de que Marcel Lefebvre ordenara cuatro obispos sin la aprobación de Roma. Dos décadas más tarde, Benedicto XVI levantó las excomuniones con el objetivo de facilitar una reconciliación, aunque las diferencias doctrinales y disciplinarias nunca pudieron resolverse de manera definitiva.
En una nota explicativa, la Santa Sede afirmó que los numerosos intentos por reincorporar plenamente a los integrantes del movimiento a la comunión con la Iglesia fracasaron. Según el Vaticano, las nuevas consagraciones profundizaron la ruptura y obligaron a aplicar nuevamente la máxima sanción prevista por el derecho canónico. Además, advirtió que los sacramentos administrados por estos obispos, incluidos matrimonios y otras celebraciones que requieren jurisdicción eclesiástica, serán considerados inválidos.
La medida también contempla consecuencias para los fieles que adhieran exclusivamente a la fraternidad y participen únicamente de sus celebraciones religiosas, sin mantener vínculos con la Iglesia católica. No obstante, el documento concluye señalando que quienes decidan regresar a la plena comunión serán recibidos con “sincero afecto y viva solicitud” por parte de la Santa Sede.
Desde la Fraternidad Sacerdotal San Pío X lamentaron haber realizado las consagraciones sin autorización papal y señalaron que su Superior General no tuvo la posibilidad de reunirse personalmente con León XIV para exponer los motivos que, a su entender, justificaban la decisión.
Pese a la sanción, la organización defendió el nombramiento de los nuevos obispos y sostuvo que la medida garantiza la preservación de la tradición católica que considera amenazada, calificando las consagraciones como “una gracia muy grande” tanto para la fraternidad como para la Iglesia.
