El “skyline” de Londres cuenta con un nuevo rascacielos: después de más de tres años de construcción, fue colocada la punta del nuevo edificio «The Shard» (“esquirla”), que con 310 metros de altura es ahora el más alto de Europa, según confirmó hoy la constructora, que espera concluir la obra en junio.

La empresa utilizó la grúa más alta del Reino Unido para coronar esta cara “esquirla”, que cuesta unos 450 millones de libras (540 millones de euros/714 millones de dólares). Se han precisado 800 piezas de acero para conformar la punta de este edificio que se encuentra cerca del London Bridge. La punta de acero tiene en total un peso de 500 toneladas y abarca los 23 últimos pisos de los 95 con los que cuenta el rascacielos.

El edificio en forma de pirámide es uno de los nuevos atractivos del paisaje londinense. En un principio su peculiar diseño desató críticas. El arquitecto italiano Renzo Piano, distinguido con el premio Pritzker, quiso reflejar el latido de la ciudad con esta “esquirla” de acero y vidrio, según dijo. Está previsto el edificio vaya reflejando las distintas estaciones del año y el tiempo con diversos colores.

Desde marzo de 2009 trabajan más de 1.300 personas en esta construcción, que estará lista en junio, justo para las celebraciones del 60 aniversario de la reina Isabel II en el trono y para los Juegos Olímpicos. Antes 11.000 placas de cristal cubrirán los 56.000 metros cuadrados de superfice del edificio, que tendrá 72 plantas habitables, así como 195 habitaciones de hotel y restaurantes.

Pero Londres no podrá lucir el título de edificio más alto de Europa por mucho tiempo, pues en la plaza Hermitage de París se está construyendo otro rascacielos que en alcanzará los 320 metros de altura cuando se inaugure probablemente en 2016.