La decisión del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, de no competir por la reelección contra Donald Trump, abrió un proceso de selección del candidato dentro del Partido Demócrata para determinar quién lo reemplazará de cara a las elecciones de noviembre.
El Partido Demócrata tiene dos opciones: una votación virtual que se llevaría a cabo a principios de agosto para fijar al nuevo nominado, o una convención “abierta”, un escenario que el partido no enfrenta desde 1968.

El Partido Demócrata debe celebrar una reunión de su convención en agosto próximo y en ese marco de definirá al elegido. En ese comité, el actual presidente norteamericano controla 3.908 de los 3.939 delegados, aunque también podría darles libertad de acción.
Los nombres en danza
La decreciente aprobación en la imagen del presidente Biden, acorralado por las dudas en torno a su salud física y mental, terminó por sacarlo de la carrera por la reelección. Los tiempos apremian al Partido Demócrata, ya que las elecciones serán el próximo 5 de noviembre.
La principal candidata a asumir el lugar de Biden como representante del Partido Demócrata es la actual vicepresidenta del país, Kamala Harris
“Mi primera decisión como candidato del partido en 2020 fue elegir a Kamala Harris como mi vicepresidenta. Y ha sido la mejor decisión que he tomado. Hoy quiero ofrecer todo mi apoyo y respaldo para que Kamala sea la candidata de nuestro partido este año”, la avaló el propio Biden.
También comenzó a sonar el nombre de Michelle Obama, ex primera dama y una de las figuras mas relevantes de la política estadounidense.
Nancy Pelosi, miembro de la Cámara de Representantes, es otra de las figuras importantes en la que los demócratas podrían confiar para enfrentarse a Trump en noviembre.
Según medios norteamericanos, Pelosi fue una de las responsables en convencer a Biden para que abandonara su candidatura, donde le habría remarcado que las encuestas marcaban una gran diferencia entre él y Trump.
La elección de cualquiera de estas tres opciones significaría un hecho sin precedentes para los demócratas, ya que nunca una mujer fue candidata a presidente por este partido.
