El desplome del precio de Bitcoin perforó este viernes el piso de los US$90.000 y anuló por completo las ganancias acumuladas en 2025. La caída, que llevó al activo hasta los US$86.500, marcó su nivel más bajo en casi siete meses y expuso la fragilidad del ciclo actual, condicionado por un deterioro técnico sostenido, ventas forzadas y un escenario macroeconómico adverso.
El retroceso ocurre apenas un mes después del máximo histórico por encima de US$126.000, impulsado entonces por expectativas favorables hacia la política cripto de la administración Trump.
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El retroceso también alcanzó a Ethereum, que perforó los US$2800 por primera vez en cinco meses y acumula un descenso anual cercano al 9 por ciento.
Los motivos
Analistas atribuyen la corrección a una combinación de factores: incertidumbre global, salida de capital institucional y debilitamiento de los soportes técnicos del mercado. Desde Bitso, Julián Colombo describió un clima de cautela generalizada entre inversores que priorizan liquidez ante la menor probabilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal.
La presión vendedora se potenció con retiros en los ETF vinculados a bitcoin, que recortaron demanda institucional, y con la liquidación automática de posiciones apalancadas que se activó al quebrarse niveles técnicos claves. La menor liquidez en los exchanges amplificó los movimientos y aceleró la baja una vez perforada la zona de los US$100.000, considerada un soporte central.
El mercado enfrenta ahora un tramo de elevada volatilidad. Las referencias inmediatas se ubican entre los US$83.000 y US$88.000, rango que podría funcionar como franja de contención. La evolución de los próximos datos de inflación en Estados Unidos, las señales de la Fed y el flujo de capital hacia los ETF serán determinantes para definir si la presión bajista se profundiza o encuentra un piso en el corto plazo.
Con información de TN.
