Al menos diez personas han fallecido y una permanece desaparecida tras las intensas lluvias registradas el domingo en el estado brasileño de Minas Gerais, en el este del país, según confirmaron los bomberos. Las precipitaciones causaron desbordes de arroyos y secciones de tierra que afectaron gravemente a varias localidades de la región.
La ciudad más afectada es Ipatinga, donde se han reportado nueve víctimas fatales y la desaparición de una persona. En la vecina localidad de Santana do Paraíso se confirmó otra muerte, de acuerdo con medios locales.
Entre los fallecidos hay cuatro miembros de una misma familia, incluido un niño de ocho años cuyo cuerpo fue hallado entre los escombros de una vivienda arrasada por un pedazo de tierra.

El gobierno de Minas Gerais expresó su “solidaridad” con las víctimas a través de un comunicado publicado en su cuenta de Facebook, destacando que los equipos de emergencia están movilizados para realizar labores de rescate y brindar asistencia a los afectados.
“Todas las fuerzas del Estado están trabajando para apoyar a los damnificados, las personas sin hogar y los desplazados“, indicó el texto. El gobernador Romeu Zema tiene previsto visitar la zona este lunes para evaluar la situación.
En Ipatinga, las precipitaciones dejaron 80 litros de agua por metro cuadrado en una hora, lo que llevó a las autoridades a declarar el estado de calamidad pública por seis meses. Las lluvias también provocaron daños considerables en la infraestructura de la ciudad y en las viviendas.
Los fenómenos climáticos extremos han golpeado a Brasil de manera recurrente en los últimos años. En 2024, una sequía histórica vinculada al cambio climático intensificó los incendios en la Amazonia, donde se registraron más de 140.000 focos, el mayor número en 17 años.
En 2023, el país también sufrió graves inundaciones en el sur que dejaron más de 180 muertos y pérdidas millonarias en abril y mayo.
