El Gran Mendoza debe ser una de las pocas áreas metropolitanas del país que reúne una importante infraestructura de servicios para el turismo, desde hotelería y gastronomía hasta estadios para todo tipo de espectáculos. Pero esa plataforma de oportunidades hay que cuidarlas. Nadie quiere visitar una ciudad donde no se sienta seguro. Dicho esto, no se entiende por qué fue ineficiente el operativo de seguridad para contener a una hinchada que llegó para acompañar a su equipo de fútbol.
De antemano, las autoridades sabían que el partido de fútbol que se jugó en el Malvinas Argentinas haría que una gran cantidad de visitantes trasandinos circulara hacia nuestra provincia. Hubo un primer filtro en la frontera, que arrojó pocos resultados. Los agujeros del operativo se vieron realmente en la Capital, donde hubo incidentes en la principal plaza del centro, a metros del paseo peatonal más importante. Una riña salvaje que causó temor y pudo haber sido peor para aquellos que estaban disfrutando de ese espacio verde, incluso con chicos.
No fue la única escena que se vivió, puesto que luego la violencia se trasladó al Parque General San Martín, a poca distancia de los Portones, que es visitado diariamente no sólo por los mendocinos que hacen deporte sino por turistas. Los videos que se viralizaron en las redes sociales dan cuenta de un hecho llamativo: no hay policías.
Incluso el operativo de contención en las inmediaciones del Estadio provincial generan preguntas y cuestionamientos, entre ellos, cómo la parcialidad visitante logró introducir a la tribuna material pirotécnico.
Entonces, con la información puesta sobre la mesa a tiempo, no se entiende por qué hubo un colador y los sujetos más violentos -no todos los hinchas- hicieron lo que quisieron en Mendoza.
