Las escuelas pidieron a los padres estar atentos.

Años atrás, con la proliferación de las salas estatales de juego en varias ciudades de la provincia, comenzó a hacerse visible una imagen que a muchos les hacía ruido: la gran cantidad de bicicletas que había en la puerta de los casinos, lo que generó preocupación entre los intendentes mendocinos de aquella época puesto que, en muchos casos, se trataba de personas humildes.

Hoy, el alerta se enciende por los adolescentes. Basta un celular y conexión a internet para realizar apuestas en las plataformas y aplicaciones autorizadas por la Provincia.

Si bien estos sitios, que funcionan en Mendoza desde abril, tienen un filtro para menores de edad, los controles evidentemente no son suficientes y cualquiera, sin restricciones, puede apostar.

Como ya ocurre en los casos de ludopatía, la necesidad de contar con plata para jugar puede generar en los adolescentes un problema grave.

En las escuelas ya hay preocupación y la DGE ha tomado nota. No bastará simplemente con enviar una guía a las escuelas. Se necesitará de un poco más de compromiso y, por supuesto, mayor diálogo entre papás e hijos.

Además, hay que reforzar las medidas para evitar que estas situaciones se naturalicen, ya que tienen que ver con la salud mental de los chicos y van más allá de la recaudación.