Los barrios cerrados del Gran Mendoza no le escapan a la inseguridad. En los últimos meses, la cantidad de denuncias creció a un ritmo pocas veces visto. Los asaltos ya no están sólo presentes en la vía pública sino también en los complejos más exclusivos de la zona metropolitana. Y el ruido que estos hechos generan despertó la profundización de algunos trabajos investigativos. En el ámbito policial hay preocupación. Si bien entienden que no se están registrando muchos ataques violentos con víctimas abordadas en los domicilios, la cantidad de casos con moradores ausentes ha motivado más de una reunión entre comisarios y responsables de las investigaciones.

La mayoría de los especialistas en seguridad sostienen que el datero y la connivencia con gente de esos entornos de difícil acceso son los principales objetivos a vencer. Las comunicaciones sobre los bienes personales tienen que quedar en el más de los estrictos secretos. Pesquisas consultados por este diario sostienen que no es fácil trabajar en un hecho de estas características, porque las víctimas, en algunos casos, ocultan la información. Cómo reforzar la seguridad policial del Estado en un sector que es controlado por los guardias privados es una pregunta que rara vez tiene respuesta. Lograr un trabajo en conjunto es casi imposible. Y los resultados demuestran que, pocas veces, estos casos terminan esclarecidos. Los detectives se apoyan en la tecnología para identificar autores y también trabajos de inteligencia, pero, mientras más hermético sea el mundo de los countries, menos respuestas se podrán brindar para resolver las causas.