La Aduana argentina estrenó un nuevo sistema de control que cruza información a partir de la cantidad de bultos que lleva un pasajero y las compras que realiza en el extranjero. Esta suerte de inteligencia fiscal servirá para detectar, entre otras infracciones, posibles contrabandos. La situación es llamativa porque desató una serie de especulaciones sobre aquellos que todavía pueden y quieren viajar al exterior, donde ya, de por sí, los gastos con tarjeta son afectados con tributos de 70%. Es decir, una carga más en la maleta.
Parece hasta un despropósito, aunque las autoridades hayan aclarado que no se perseguirá a quienes traigan ropa o un celular. Esta perfilación de riesgo, como la han llamado, se cuela en medio de una saga que deja más desnudo al Estado argentino: la de las mujeres rusas que llegan al país a dar a luz.
Como se ha investigado, más que un fenómeno peculiar, detrás de esto hay una organización mafiosa que promete pasaportes argentinos. Con todo, vuelve a quedar en claro que los aparatos de control e inteligencia demoran en detectar este tipo de situaciones, que ponen en jaque a la seguridad de un documento nacional, pero están a la caza furtiva de lo que un argentino hace en el exterior.
