Para superar la pandemia, el país ha encarado un operativo de vacunación que ha sido histórico por la cantidad de personas a inmunizar. Sin embargo, el proceso ha sido alterado en parte debido a escándalos y sospechas, cuando debiera ser transparente y sin manchas, porque se trata, nada menos, que de la salud de los argentinos y la recuperación económica y social del país. Y, ahora, hay un capítulo aparte con una provincia que llama la atención por la velocidad con la que ha encarado en la última semana esta campaña.
Se trata de Misiones, que tiene una particularidad: tiene la población más joven del país. Pero, ocurre también, que logró avanzar con la inmunización de la población en riesgo, lo que la dejó prácticamente en una situación parecida a la de EEUU. Sin embargo, sucede también lo que genera más de una interrogación: a principios de junio, los misioneros eligen en las urnas a sus representantes legislativos. Así, esta campaña sanitaria está teñida por la política, donde ya hay acusaciones de acopio de cara a estos comicios.
De hecho, ese parece ser el tono que caracterizará el horizonte electoral de este año. Más allá de las denuncias por las redes sociales, no está claro todavía por qué la Nación no llegó a un acuerdo con uno de los laboratorios más importantes. Ahí el Gobierno nacional debiera ser claro en lugar de seguir generando más dudas. Es evidente que las dosis no deben politizarse, aunque propios y ajenos ya se disputen la eficacia de la distribución o los colados en la fila. La prioridad de la dirigencia nacional tendría que estar en conseguir más y en que lleguen rápidamente a los brazos de los argentinos y, sobre todo, sin trampas. Las cifras trágicas de las muertes en el país así lo demandan.
