La UNCuyo viene siendo el ámbito donde se está definiendo la vida institucional por la democracia o por la violencia. Primero ocurrió con un grupo de fanáticos religiosos que destruyeron una muestra de arte durante el mes de la mujer. Ahora, con una manifestación gremial durante la última sesión del Consejo Superior, el órgano de máxima deliberación en la casa de estudios, ámbito con representación de todos los claustros. La situación se dio durante el debate, momento en el cual buscaron forzar la orden del día; también, posteriormente, cuando increparon a consejeros estudiantiles.
No es la forma. Los reclamos gremiales no pueden estar por sobre la institucionalidad ni alterar el ámbito de mayor representatividad, en este caso, de la principal universidad pública de la provincia.
La decisión del Rectorado de no pagar el día no trabajado por el paro que afecta, más que nada, a los colegios involucrados, no es arbitraria, sino fundada en la votación de una mayoría. Con todo, es riesgoso para la vida universitaria este tipo de demostraciones que, más que mejorar la educación pública, sólo evidencia la intolerancia de un sector mientras el conflicto de fondo sigue sin resolverse en las instancias pertinentes.
