El hecho ocurrido en Godoy Cruz durante el fin de semana.

Las peleas entre jóvenes a la salida de locales bailables generan fuerte repercusión social. Ganan espacio en las redes y también en la prensa. Situaciones que deberían ser de diversión y encuentro mutan a escenarios de violencia y alto riesgo que pueden terminar en muerte. La noche llega a transformarse en un serio problema para padres y autoridades, que pocas veces saben cómo abordar los hechos.

El ataque este fin de semana a una chica a la salida de un boliche de Godoy Cruz quedó registrado por un celular y rápidamente pasó de un chat a otro. Viralización inmediata y repercusión. Las consecuencias podrían haber sido trágicas. Ya pasó decenas de veces. El origen del problema puede ser multifacético: falta de control en los establecimientos, el consumo de alcohol y sustancias prohibidas y una cultura juvenil más agresiva que muchas veces normaliza las riñas para captarlas con sus aparatos, llegan a formar un coctel difícil de descifrar.  

La normalización de la violencia puede ser un camino de ida. Mayores controles en las entradas y salidas de los locales con seguridad privada y funcionarios policiales con medidas más estrictas en los puntos más cercanos servirían de apoyo para el seguimiento que también deben efectuar los padres.

Los jóvenes tienen que están en lugares que les permita un retorno seguro. Más en la temprana edad. Los principales protagonistas de estos encontronazos, que comienzan casi sin motivos, son chicos que no llegan a los 25 años. La educación y los valores en la casa son determinantes para erradicar la cultura de la violencia. Es la raíz del crecimiento. Todo tiene que ir de la mano con el rol de cuidado que tiene que aportar Estado. Pero para trabajar en prevención, el mayor esfuerzo debe ser en conjunto.