Ahora que ha vuelto a ponerse en entredicho qué debe financiar el Estado, también comienza a discutirse la obra pública. Cuando hay recursos, los trabajos para realizar un proyecto solventado con la plata de todos suele pasar cualquier filtro. Cuando no hay plata, se establecen prioridades. Qué se puede hacer, qué tendrá que esperar. Pero dentro de esto, también hay que velar por la eficiencia en el gasto de los recursos, que ya comienzan a mermar porque el chorro desde Nación es cada vez más finito.
Hay obras en Mendoza que están en veremos desde hace cuatro años o más. El ejemplo más gráfico son los puentes sobre la ruta 40 desde Luján de Cuyo hacia el Valle de Uco. No se termina de entender si faltó voluntad política, si se estaba castigando a la Provincia, si era mejor financiar otros proyectos, pero lo cierto es que todavía están con el by pass que se implementó para que el tránsito no se corte. Otra vez: la solución que era coyuntural se volvió permanente.
En el Gran Mendoza ocurre con los arreglos de calles encarados por los municipios. En Guaymallén, con Elpidio González, por ejemplo. En Capital, con varios trazados como el de Morón o San Juan. Ahora, esta municipalidad decidió ancionar a una empresa por las demoras injustificadas que tiene para efectuar un arreglo que complica el tránsito en la principal avenida de ingreso a la ciudad. Un poco tarde.
Hay una cuestión que, de tan obvia que es, suele pasar desapercibida. Esos trabajos, que se licitan, están financiados con los impuestos y tasas de vecinos que se perciben mes a mes para que el Estado funcione. Y el Estado no es simplemente el grupo de funcionarios políticos que ganó el concurso para administrarlo. Son, fundamentalmente, los contribuyentes, desde un punto de vista fiscal.
El arreglo de una calle que se demora meses sin justificación aparente es presupuesto oficial dilapidado. Pero no sólo afecta la imagen de un gobierno. También perjudica a los comerciantes. Si una gestión, que no controla adecuadamente el ritmo de obra para que se cumplan los plazos, tiene que condonar u ofrecer excepciones a los frentistas debido a esas demoras, es evidencia de que no está haciendo las cosas de manera correcta. Que debe poner la lupa y exigir con el contrato en la mano. Una calle cerrada durante meses puede hacer que un comercio cierre o que lo invertido por un privado pierda valor. Nadie parece cuidar de manera efectiva la plata de los mendocinos.
