Las estadísticas oficiales muestran que una parte importante de la población depende del sistema público de salud para atenderse, responder a urgencias, hacer consultas o tratarse de alguna enfermedad. No es este, precisamente, el mejor momento que está viviendo ese sector sensible del Estado, puesto que está atravesado por los costos sanitarios al galope de la inflación y la deserción de profesionales, quienes buscan mejores horizontes laborales. Con 40% sin cobertura de obras sociales, entonces, es la contención que muchos tienen para curarse. Con esta presión, resulta central el papel de los centros de salud en los departamentos. Muchas personas acuden directamente al hospital de referencia, sin pasar antes por esta instancia primaria de atención. Por ello, mientras los grandes efectores asistenciales tienen mayor dependencia, es importante que la Provincia comience a descomprimirlos fortaleciendo las salas públicas en los barrios, que pueden dar una respuesta más rápida si están bien dotados de personal e insumos.