Argentina perdió en 1993 uno de sus sistemas de logística y de transporte de pasajeros, el tren. Y con aquella decisión, miles de pueblos que vivían del paso de las formaciones ferroviarias se deprimieron hasta morir socialmente, con las consecuencias que trajo aquello.

Palmira, de hecho, fue uno de esos pueblos que sufrieron a costa de desempleo la ausencia de un motor del desarrollo económico de un país. El regreso del tren de pasajeros a esa localidad de San Martín, que ya cuenta con el Belgrano cargas para los productos mendocinos, podría prometer un nuevo servicio que compita a su vez con el colectivo de larga distancia o con los aviones, como sucede en otros países. Sin embargo, no parece haber plan estratégico para modernizar ni el servicio ni los ramales. Con la idea romántica de otros tiempos no basta. Se necesitan buenas unidades, confortables y también rápidas para generar una alternativa potable. Que sea barata, porque demora más de 20 horas en cubrir el trayecto entre Retiro y Palmira, tampoco es suficiente. Quedarse con poco suele ser un argumento de la política cuando lo que propone nivela hacia abajo, pero con los recursos del Estado.