En medio de la crisis han aflorado nuevos delitos, entre ellos, las estafas y los robos por avisos truchos en redes sociales, que empiezan como una transacción normal y terminan con un mal susto y la pérdida de plata.
También hay otros ilícitos que han emergido en los últimos tiempos y tienen un impacto más social.
Nos referimos al hurto de material que se encuentra en la vía pública y del que depende un buen servicio público, como el agua o la telefonía.
Lo que el delincuente busca de manera fácil es hacerse del cobre para revenderlo. Lo que tiene que empezar a entenderse, en las esferas de la Justicia, por caso, es que el robo de estos elementos, como los medidores de agua, tienen un perjuicio más extendido sobre un servicio esencial.
No es posible vivir adecuadamente sin agua potable.
El incremento de estos casos requiere de especial atención tanto de las autoridades como de las empresas, que pierden plata en cada ocasión.
Los más perjudicados, en definitiva, son los vecinos que pagan religiosamente cada mes y su vida se altera sin estos recursos.
