Entre tanto festejo, supongo que no tuvo tiempo de hacerlo. Así que le voy a ahorrar el trabajo, señor Messi, para que cuando le vuelvan a preguntar no tenga que contestar con tanta liviandad y falta de rigurosidad. Porque si después de ganar la Copa del Mundo sólo responde “es pesada”, seguramente le caerán los detractores (imagino que algún anti-Messi debe quedar escondido por el mundo) para criticarlo.
No sé si lo sabe, señor Messi. Pero, como otras tantas frases que pasaron a la historia, fue Diego Maradona el primero en hablar de “saber cuánto pesa la Copa del Mundo”. Y vaya si él lo sabía.
Pensar que algunos insisten en enfrentarlos, señor Messi. ¿No saben que los dos son únicos, inigualables, irrepetibles? Y lo mejor de todo es que ambos son argentinos y saben cuánto pesa la Copa. Por eso, allá ellos con sus comparaciones estúpidas que no les permite disfrutarlos.
Le cuento que por estos pagos hubo millones que sí disfrutamos como nunca este domingo. También sufrimos en la final, pero a eso estamos más acostumbrados, así que no se preocupe. Porque usted y a sus compañeros, señor Messi, lograron unirnos como nadie en mucho tiempo. Sí, tal vez desde el 86.
No sé si tiene noción de lo que provoca en la gente, señor Messi. Acá en Argentina y allá en Qatar, Chile, Brasil, India, Bangladesh y en cualquier lugar del mundo donde haya un pibe corriendo detrás de una pelota. Discúlpeme, pero estoy seguro de que no tiene ni idea.
El problema es que tratar de explicarlo es mucho más difícil que entender, por ejemplo, cómo vio a Nahuel Molina antes de darle una asistencia irreal en cuartos. O descifrar cómo logró engañar a uno de los mejores defensores del mundial y dejarle el gol servido a Julián Álvarez en semis. Por eso, mejor cuando tenga un tiempito, mire las fotos y los videos de los festejos en todo el país. Recién en ese momento podrá comprender algo de toda la locura que genera.
Menos mal que aclaró que seguirá jugando algunos partidos en la Selección para disfrutar de ese amor popular. Y por suerte, Scaloni dijo que habría que guardar un lugar en la lista para el Mundial de 2026. Por las dudas, por si se arrepiente.
Sí, ya sé que usted avisó que no jugará ese torneo en Norteamérica, señor Messi. Que el “ya está, ya está” que le lanzó a la distancia a su familia que lloraba en un palco del estadio Lusail puede significar justamente eso, que la misión “ya está” cumplida. También es cierto que tendrá casi 40 años y que ya sabe cuánto pesa la Copa del Mundo. Pero la ilusión de seguir viéndolo con la albiceleste es más fuerte.
Ah, me olvidaba. Para que no tenga que buscar una balanza, le confirmo que la Copa del Mundo pesa 6,170 kilos. Disfrútela, señor Messi. Se lo merece.
