La batalla campal entre jugadores de Charlotte y Detroit conmocionó a la NBA.

La NBA vivió este lunes una de sus noches más oscuras en lo que va del año. Lo que comenzó como un duelo físico en la pintura terminó en una batalla campal que desbordó a los árbitros y cuerpos técnicos. Los protagonistas: los jugadores de Detroit Pistons y Charlotte Hornets, quienes intercambiaron golpes en una escena que recordó a las épocas más ásperas del básquet estadounidense.

El origen del caos: una falta y la chispa que encendió todo

El clima se cortaba con cuchillo en el tercer cuarto cuando Moussa Diabaté cometió una falta durísima sobre Jalen Duren. Lo que en otro contexto hubiera quedado en un simple roce, derivó en un cara a cara cargado de insultos que rápidamente escaló a los empujones.

La situación se volvió incontrolable cuando Jalen Duren lanzó un puñetazo contra el alero de los Hornets, Miles Bridges, desatando el ingreso de los suplentes y una marea de jugadores intentando separar (o sumarse) al tumulto.

El saldo de la “noche de furia”

Tras varios minutos de tensión y una revisión exhaustiva de las cámaras, los jueces tomaron una decisión drástica para intentar retomar el control del encuentro:

  • Cuatro expulsados: Jalen Duren e Isaiah Stewart (Pistons), junto a Moussa Diabaté y Miles Bridges (Hornets), fueron enviados a los vestuarios antes de tiempo.
  • El agravante: Isaiah Stewart está bajo la lupa de la liga por haber ingresado desde el banco de suplentes directamente a la pelea, una infracción que el reglamento de la NBA castiga con dureza extrema.

Lo que viene: multas y suspensiones históricas

Aunque el partido terminó con victoria para Detroit por 110 a 104, el resultado deportivo quedó totalmente eclipsado. El comisionado de la liga ya tiene los videos en su poder y se espera que en las próximas horas se anuncien sanciones económicas millonarias y suspensiones de varios partidos para los involucrados.

Con información de Olé y TN.