Toto Wolff, jefe de Mercedes, analizó el desafío que afrontarán las escuderías motorizadas por la marca alemana en el nuevo ciclo técnico de la Fórmula 1 que comenzará en 2026.
Entre ellas aparece Alpine, el equipo donde corre Franco Colapinto, que recibirá motores, suspensión y transmisión de la fábrica de Brackley. El escenario genera expectativa en torno al avance del auto del argentino.
Wolff evitó cualquier señal de favoritismo para Mercedes y advirtió que los equipos cliente podrían ser tan competitivos como la propia escudería oficial de la estrella: “No nos vamos a dejar llevar por ningún rumor. Nunca estamos confiados. Somos gente con el vaso medio vacío, nunca lleno”, dijo.
Y recordó que este año McLaren, uno de sus clientes, fue el conjunto más sólido entre los usuarios de su unidad de potencia. “Si la unidad acaba siendo superior, algo que no nos sentimos capaces de decir, tenés que vencer a Williams, McLaren y Alpine”, dijo Wolff.
Alpine, que finalizó último en el Campeonato de Constructores de 2025, dispondrá de más horas de trabajo aerodinámico en el túnel de viento, un recurso clave para acelerar el desarrollo de su monoplaza en el arranque de la nueva normativa.
Wolff también valoró públicamente a Franco Colapinto. Con su llegada a la escudería francesa, a comienzos de este año fue consultado sobre el argentino, y destacó la forma en la que Colapinto sorprendió cuando se subió de emergencia al auto de Williams: “Los pilotos jóvenes tienen un nivel muy alto. Subieron a Colapinto de repente y rindió de forma extraordinaria. Incluso a la par de Alex Albon”.
Dentro de Mercedes existe un debate abierto sobre la conveniencia de sostener el actual número de equipos cliente. Wolff reconoció que abastecer a tres escuderías además del equipo oficial podría resultar excesivo en el próximo ciclo. Analizan reducir el número de estructuras asociadas y barajan la posibilidad de trabajar con dos o incluso una sola, decisión que dependerá de la complejidad del reglamento 2026.
La logística es otro de los factores que presiona a Mercedes. Wolff lo ilustró al comparar la carga de trabajo con la de Honda, que solo abastecerá a Aston Martin: “¿Necesitamos considerar cuántos motores tenemos que llevar a Melbourne? Dieciséis motores. Honda, por su cuenta, cuatro o cinco. Tiempos más largos, ciclos de producción más largos. Mirando hacia delante, no va a ser para nadie más”.
En el plano técnico, Hywel Thomas, director de motores de Mercedes, explicó que trabajar con varios equipos ofrece una doble cara. Por un lado, la obligatoriedad de tomar decisiones más tempranas reduce el margen de maniobra; por otro, el caudal de datos es inmenso. “Tener más de un equipo te da más información y más kilómetros. Tenés cuatro veces más ingenieros diciéndote que podés hacer algo mejor. Eso es muy beneficioso”, señaló.
Aunque la toma anticipada de decisiones puede limitar ajustes, Thomas remarcó que la experiencia muestra que el “punto dulce” suele estar más cerca de tener varios equipos que de operar con uno solo.

Frente a este panorama, Honda llega a 2026 con una estructura más simple y un único socio: Aston Martin, que dejó de ser cliente de Mercedes. Su lugar será ocupado por Alpine, donde Colapinto buscará dar un salto en el inicio de una nueva etapa técnica que promete reconfigurar el mapa competitivo de la categoría.
