Contra Alemania fue distinto. Quedó la sensación que esa final se perdió por esas cosas del fútbol. Que Argentina podría haber sido campeón mundial si entraba la de Higuaín o la de Palacio. Y además, porque enfrente estaba una potencia mundial.

Ayer no se presentó ese escenario. Con el respeto que merece esta selección de Sampaoli, Chile no es Alemania. Y, dentro del campo de juego del Nacional, pareció que a la Roja, se la respetó más que a los teutones.

Fue raro, decepcionante y hasta generó impotencia ver los primeros 45 minutos del encuentro, cuando la selección esperó tan atrás y le cedió la pelota a Chile, cuando tener la pelotita, hacerla girar, que pase por Messi, Pastore, Di María, Biglia y compañía es lo que mejor hace este equipo. Y lo que venía haciendo hasta el momento.

Planteado el partido así, dio la sensación de que sólo un arresto individual, de contra, podía desnivelar. Porque ni siquiera en el contrataque se sumó gente. Y por eso se generó poco y nada.

El complemento fue puro desorden. Y en ese juego, Chile se sintió más cómodo, porque apareció el alma de los chilenos, las tremendas ganas de ganar. Y así y todo, no ganaron, pero nos llevaron a los penales.  

¿Messi? Leo nunca juega mal. El problema es que muchos esperan que agarre la pelota, gambetee a todos los rivales que se cruzan y marque. Ayer no fue su mejor versión, eso está claro. Pero se lo vio incómodo con la propuesta. La pelota le llegó poco al pie y casi nadie se juntó con él para generar juego. Sin embargo, y a pesar de todo, con su magia generó la jugada de peligro más importante del partido que pudo haber desnivelado en el minuto final. Pero Lavezzi e Higuaín no pudieron concretar.

Se equivocó Martino. Con “el diario del lunes” es más fácil sacar a relucir los errores. Pero otra vez quedamos en la puerta de un campeonato y vale preguntarse el porqué. Y en renunciar a la idea de juego de posesión muchos encontramos esa respuesta. Duele perder, pero más duele rendirse antes, entregando tus armas para pelear con las de cualquier otro, no con las de esta Argentina.