Micaela Ortiz a la derecha, junto con una compañera de equipo Julieta Martín

Micaela Ortiz todavía tiene la medalla entre las manos, pero asegura que le cuesta asimilar lo que vivió. La defensora mendocina de 28 años disputó en San Pablo su primera competencia internacional oficial con la Selección Argentina y regresó con una Copa América.

La jugadora, que integra Centro Basko de La Plata, formó parte del plantel que derrotó 1 a 0 a Brasil en la final del certamen continental. El gol lo marcó Gracia Sosa, quien, con una gran jugada individual, selló la consagración de Las Murciélagas.

“Es una locura hermosa, pero es una locura”, contó Ortiz al recordar el momento en que recibió la convocatoria.

Según relató a El Sol, le costaba dimensionar lo que estaba por suceder hasta que llegó el primer partido, se puso la camiseta celeste y blanca y escuchó el himno.

“Ahí empecé a caer. Fue una cosa hermosa, loca, inexplicable”, expresó.

El camino hasta la copa

El equipo argentino tuvo un recorrido perfecto en San Pablo. Venció 3 a 0 a México, 3 a 0 a Canadá y 1 a 0 a Brasil en la fase de grupos. En la definición, volvió a imponerse ante el conjunto anfitrión y cerró el certamen con cuatro triunfos y el arco invicto.

Para Ortiz, el resultado fue la consecuencia de un proceso que incluyó concentraciones, entrenamientos y un trabajo sostenido entre las jugadoras y el cuerpo técnico.

“Se puso mucha garra, mucho compromiso, mucha dedicación, mucha pasión. Ver todo eso reflejado en este logro fue una de las mejores experiencias que tuve personalmente”, sostuvo.

La mendocina también destacó el acompañamiento de la Federación Argentina de Deportes para Ciegos (FADeC), los organismos que apoyaron al plantel y los sponsors que hicieron posible su participación.

Más que un campeonato

Ortiz consideró que la conquista tiene un significado que va más allá del resultado deportivo. Para la jugadora, el título también contribuye al crecimiento y la visibilidad del fútbol femenino para ciegas.

“Esto es algo histórico para Las Murciélagas. No solamente es felicidad, es el fruto que dio todo el sacrificio, sino que también es algo que nos abre muchas puertas”, señaló.

La Selección ya había conseguido los Mundiales de Birmingham 2023 y Kochi 2025. La conquista en Brasil sumó un nuevo capítulo a ese recorrido y les permitió, además, clasificar al próximo Mundial.

“Cada torneo, cada concentración, cada entrenamiento es construir un poco más, ayudar a que sigamos creciendo como futbolistas y a que podamos expandir esto tan lindo que es el fútbol femenino”, explicó.

Mientras disfruta de su primera gran experiencia internacional, Ortiz mira hacia adelante. “Después de todo el esfuerzo siempre se ven los frutos”, resumió.