Cientos de miles de hinchas teñían de celeste y blanco esta mañana la zona del Obelisco, en el centro porteño, algunos con réplicas de la Copa y en un clima de algarabía, a la espera del micro que trasladará hasta allí a la Selección campeona del mundo que llegó al país durante la madrugada en un vuelo de Aerolíneas Argentinas, para celebrar el tercer título de la historia obtenido en el Mundial de Qatar.
“En un rato estaremos saliendo, a saludar, cumpliendo con el circuito dispuesto por los organismos de seguridad de Nación, Ciudad y Provincia Buenos Aires. Realizaremos el recorrido establecido por autoridades para que los argentinos y argentinas disfruten a los Campeones”, posteó en su cuenta de Twitter el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, a las 11.10.
Luego de varias negociaciones entre las autoridades nacionales y las porteñas, quedó definido el operativo de seguridad que se montará para seguir al vehículo durante todo el recorrido: comenzará en la Autopista Ricchieri, para luego tomar la Avenida General Paz, continuar por Lugones hasta llegar a 9 de Julio y, de ahí, seguir viaje hacia el Obelisco, donde serán los festejos principales
Posteriormente, comenzará su regreso por la autopista 25 de Mayo, luego por Dellepiane y Ricchieri, hasta regresar al predio de Ezeiza.
En la AFA existe mucha preocupación por posibles desbordes y reclamaron más medidas al Ministerio de Seguridad de la Nación y la Ciudad de Buenos Aires para extremar las medidas. Mientras, desde el Gobierno nacional presionan para lograr que el plantel tenga una escala en la Casa Rosada.
“Hay dos operativos listos”, advierten las autoridades: uno con dirección al Obelisco y otro sería directo a la Casa Rosada. Incluso en el balcón del edificio gubernamental se desplegó en las últimas horas una bandera de punta a punta, similar a la que se colocó en 1986 para el plantel campeón en México.

Ante la resistencia de los jugadores, las negociaciones para un encuentro del plantel con el Presidente no dieron -al menos hasta el momento- resultado positivo. De todos modos, algunos movimientos llamaron la atención: la sede gubernamental está vallada y vedada para la prensa, y solo se permite el ingreso de personal de seguridad y esencial.
Una opción que se analiza es que la caravana llegue hasta el Obelisco, doble por Diagonal Norte y encare hacia Casa Rosada, en lugar de seguir por 9 de Julio —rebalsada de gente desde muy temprano, con personas trepadas a las paradas del Metrobús— hasta la Autopista 25 de Mayo.
Locura por la Selección
Engalanados con camisetas de la Selección, algunas de ellas intervenidas manualmente con la tercera estrella, y con la ilusión de llegar lo más carca posible de los jugadores, saltaban y cantaban, mientras un hormiguero humano comenzaba a colmar las laterales de la avenida 9 de Julio.

“Pasamos la noche acá con la ilusión de ver este equipo campeón de la mano del mejor del mundo”, dijeron Candela (19) y Ailen (20) que junto a casi una decena de amigas, todas jugadoras de fútbol, vinieron desde el partido bonaerense de La Matanza para pasar la noche en el Obelisco.
“Lo único que queremos es ver a nuestra Selección, la vamos a esperar acá y después correremos el micro a donde sea que vaya”, señalaron tras la vigilia las jóvenes, fanáticas del fútbol “desde chicas”, con cansancio pero con las expectativas intactas.
A unas cuadras de allí, subidos a los techos del Metrobus, decenas de jóvenes cantaban y bailaban las canciones que alentaron a la “Scaloneta” durante el Mundial de Qatar con la ya mítica “Muchachos…. ” repitiéndose sin cesar.
“Pasamos la noche muy esperanzados de poder ver a Lionel y todo el equipo, que regaron de gloria una vez más este suelo y nos hicieron felices a todos”, contó Luciano (31), oriundo de la localidad bonaerense de Dolores y fanático de Diego Maradona, a quien lleva “tatuado para siempre” en su piel.
Por su parte, el Obelisco volvió a ser blanco de un hecho de vandalismo: algunos hombres ingresaron por la fuerza y ascendieron hasta la cima, desde donde hacían flamear banderas. Otros jóvenes ya habían conseguido subirse los semáforos para aguardar la llegada del micro con el equipo campeón que partirá desde el predio de la AFA en Ezeiza, donde pasó la noche, entre las 12 y 12.30.
Luciendo orgulloso su remera que reza “Tricampeón del mundo”, Juan llegó esta madrugada desde Santa Fe con su hijo y su nieto, a la espera de la Selección. “Es un orgullo nacional y lo mejor que tenemos, lo mejor que nos pudo haber pasado como país”, aseguró el hombre de 76 años, evidentemente emocionado.
Junto a él, su hijo Ricardo añadió: “Es una alegría enorme vivir esto juntos, tres generaciones que nos fuimos transmitiendo el amor por el fútbol“.
