La Selección argentina jugará esta noche a las 21 en el Monumental contra un rival que llegará al país apenas seis horas antes del partido, con un plantel diezmado y reforzado con juveniles de la selección Sub 23. Lo que debía ser un amistoso de preparación terminó convertido en un trámite -aún más- devaluado por los problemas logísticos. El precio de organizar amistosos ante este tipo de rivales tarde o temprano iba a aparecer.

La Federación burkinesa confirmó que el entrenador llegará “sin varios de sus jugadores clave” y que, para suplir las ausencias, convocó a futbolistas de la selección Sub 23 como refuerzos. “Una gran oportunidad para que estos jóvenes demuestren su valía en el escenario internacional y defiendan con orgullo los colores nacionales”, comunicaron, en un intento de ponerle buena cara a la situación. Según el sitio Burkimbila Actus, la delegación que viajó desde Casablanca para sumarse al plantel mayor constaba de al menos nueve jugadores.

El problema comenzó el martes 29, cuando el equipo tenía previsto viajar a Buenos Aires tras completar la doble fecha de las Eliminatorias Africanas (1-1 con Benín y 1-0 ante República Centroafricana). El vuelo se canceló sin previo aviso por parte de la empresa fletadora del avión y las alternativas se fueron dilatando. La propia Federación reconoció que “las limitaciones relacionadas con la duración del viaje generaron reservas entre los jugadores”. Finalmente, el vuelo directo partió pasada la madrugada de este sábado desde Casablanca y el plantel aterrizaría en Buenos Aires pasado el mediodía, cerca de las 15 horas, es decir, apenas 6 horas antes de saltar al campo de juego.

Los problemas del viaje tuvieron además un efecto colateral: se canceló el partido que la Sub 23 de Burkina Faso iba a disputar el lunes contra Malí, ya que varios de esos jugadores fueron redirigidos a la Argentina.

El Monumental contará con un 50% de aforo por las sanciones que recibió la AFA tras incidentes en el Mundial 2026. La Selección viene de golear 4-0 a Bolivia en Córdoba y este será su último partido antes de la gran noche del martes 6, cuando Lionel Messi se despida de la camiseta argentina ante Benín.

Durante la madrugada y ante el contexto presentado, existió la posibilidad de invertir los rivales y que Benín, que ya está en el país, jugase este sábado ante la Selección y que la despedida de Messi fuese contra Burkina, según confirmó el sitio DobleAmarilla. Esto finalmente fue descartado.

La vara de los amistosos de la Argentina continúa, de esta manera, bajando cada vez más. Equipos sin presencias en mundiales, sin figuras importantes, que traerlos para la AFA significa un costo mínimo y que no reciben pagos ni ganancias por venir al país, que no representan medida para los campeones del mundo en el 2022 y actuales subcampeones en 2026. Rivales propios del fútbol argentino que corona 8 campeones al año y no propios de una selección que perdió apenas un puñado de partidos en los últimos 7 años. La Scaloneta merece más. Messi, para su despedida del martes, también.