“La economía debe estar al servicio de la persona, y no las personas al servicio de la economía”. Con esa definición, el papa León XIV dejó uno de los principales mensajes de su primera intervención pública en la Argentina.
En un encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático en el Palacio Libertad, el Pontífice puso el foco en la relación entre la economía y la dignidad humana, y remarcó que poder vivir del propio trabajo es una de las condiciones elementales para las personas.
“Una de las condiciones más elementales es poder vivir del propio trabajo”, sostuvo. También hizo referencia a la emigración juvenil y a las dificultades que enfrentan quienes no encuentran en su país las oportunidades para desarrollar sus proyectos de vida.
“Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar su sueño”, advirtió.
Las definiciones económicas y sociales formaron parte de un discurso en el que León XIV también se refirió a las responsabilidades de quienes ejercen el poder. En ese sentido, sostuvo que la autoridad debe estar orientada al bienestar colectivo y ejercerse con prudencia.
“Quien ejerce la autoridad tiene el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que le ha sido confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad”, expresó.
El llamado al diálogo y la convivencia
Otro de los ejes de su intervención estuvo relacionado con las diferencias de pensamiento y la necesidad de construir espacios de encuentro. El Papa planteó que la diversidad no debe convertirse en un obstáculo para la convivencia.
“Compartir una misma herencia exige también aprender a convivir aún cuando existan diferencias de pensamiento. La historia enseña cuánto puede crecer un pueblo cuando sus diferencias se convierten en ocasión de diálogo y encuentro”, expresó.
El mensaje sobre la vida y las futuras generaciones
León XIV también invitó a reflexionar sobre la responsabilidad de las generaciones actuales con quienes todavía no nacieron y puso el acento en el reconocimiento de la dignidad humana desde el comienzo de la vida.
“¿Qué lugar ocupan en nuestras decisiones quienes todavía no han nacido? Antes de preguntarnos qué mundo les dejaremos, debemos reconocer su dignidad. Nuestra responsabilidad comienza por acoger la vida desde sus primeros instantes”, planteó.
El recuerdo de Francisco y la identidad argentina
Al comienzo de su intervención, el Papa había expresado su alegría por encontrarse en el país y reconocido el significado especial de visitar la tierra natal de Francisco, a quien sucedió al frente de la Iglesia católica.
“Mi llegada a esta tierra tiene un significado particular. Durante 12 años la iglesia universal escuchó la voz de un pontífice argentino que llevo consigo en la memoria y el corazón, los lugares, las personas y la fe que aquí recibió”, afirmó.
“Hoy recorro el camino inverso y vengo a la patria donde el papa Francisco comenzó una historia que despues habría entrelazarse con toda la iglesia”, agregó.
También destacó la identidad cultural argentina y mencionó al Martín Fierro, Borges, el tango, la música, el teatro y el mate como expresiones que identifican al país más allá de sus fronteras.
“Argentina ha sabido expresarse con una voz muy reconocible más allá de sus fronteras, con el Martín Fierro, con Borges, el tango, la música, el teatro y gestos tan sencillos como el mate”, señaló.
“Me alegra profundamente encontrarme en esta querida tierra argentina”, expresó.
