Luego de consumarse el descenso de Godoy Cruz a la B Nacional, el Tomba deberá afrontar uno de los torneos más complejo de nuestro fútbol para retornar a Primera División.

El esquema previsto contempla nuevamente la participación de 36 clubes divididos en dos zonas de 18 equipos cada una. La competencia incluirá 34 fechas por equipo, con partidos de ida y vuelta y sin jornadas libres. Las zonas serán sorteadas en los primeros días de diciembre.

En materia de ascensos, se conservará el sistema actual: los ganadores de cada grupo disputarán una final para definir el primer ascenso a la Liga Profesional, mientras que el segundo surgirá del Reducido, del que participarán los ocho mejores de cada zona más el perdedor de la final por el primer ascenso.

Respecto a los descensos, la normativa no registra cambios: los dos últimos de cada zona bajarán de categoría, ya sea a la Primera B Metropolitana o al Torneo Federal A, según la afiliación de cada institución. La intención es sostener una competencia exigente con consecuencias deportivas claras tanto en la parte alta como en el fondo de la tabla.

Entre las novedades en estudio aparece la posibilidad de extender la actividad para los equipos que no clasifiquen al Reducido. La propuesta plantea que esos clubes disputen una instancia adicional para otorgar una o dos plazas a la Copa Argentina 2027. El objetivo es evitar largos períodos de inactividad y generar ingresos, aunque existen resistencias por los costos operativos y la limitada recompensa deportiva que ofrece el sistema.

En cuanto al calendario, el inicio del torneo está previsto para el primer fin de semana de febrero. A diferencia de la Primera División, la competencia no se detendrá durante el Mundial 2026, aunque sí tendrá un receso de dos semanas entre la finalización de la primera rueda y el arranque de la segunda. Con estas definiciones preliminares, la categoría apunta a un esquema estable pero con espacios para ajustes que permitan sostener su competitividad y su impacto económico.