La noticia del fallecimiento de Miguel Ángel Russo, a los 69 años, generó profunda conmoción en el mundo del fútbol argentino y colombiano. El histórico entrenador de Boca Juniors murió en su domicilio en Buenos Aires, acompañado por su familia, luego de una prolongada lucha contra el cáncer que le fue diagnosticado en 2017.
Aunque su salud se deterioró en los últimos meses, Russo mantuvo su vínculo con el fútbol hasta lo último, aunque cada vez de forma más distante. Desde principios de septiembre de 2025, su presencia en el banco se volvió irregular y finalmente debió ausentarse por completo, limitándose a la internación domiciliaria con atención médica permanente.
Su última aparición pública ocurrió el 23 de septiembre, cuando en las redes oficiales del club se divulgó una imagen suya, sonriente, abrazado por Juan Román Riquelme durante un entrenamiento en el predio xeneize.
Russo no será recordado solo por sus triunfos, sino también por la forma en que encaró su enfermedad y por aquella frase que pronunció durante su paso por Millonarios: “Esto se cura con amor”.
En enero de 2018, tras regresar al banquillo colombiano luego de un tratamiento, ofreció una rueda de prensa cargada de emoción. Agradeció al equipo médico que lo atendió en Bogotá y en Buenos Aires, a sus jugadores, dirigentes y allegados, y afirmó que el afecto, más que los remedios, fue clave en su recuperación.
