Europa empezó esta semana su recorrido hacia la Copa Mundial de 2022, pero los cuestionamientos a Qatar no cesan.
Las críticas cobran más fuerza al tiempo que las selecciones acusan la presión de grupos de activistas y aficionados que rechazan las leyes discriminatorias y las condiciones peligrosas de los obreros migrantes contratados para que la nación del Golfo Pérsico pueda dar el saque inicial el 21 de noviembre de 2022.
Esta situación tiene que ver con un informe que sacó el diario británico ‘The Guardian’, en el que sostuvieron que más de 6.500 trabajadores migrantes han muerto en Qatar desde la concesión de la sede del torneo en 2010. Dichos migrantes en general vienen de países cercanos al anfitrión para trabajar en la construcción de estadios. Varios clubes noruegos impulsan que su seleccionado boicotee al Mundial 2022 por esta situación.
A este reclamo se sumió la FA de Inglaterra, que destacó en un comunicado que esperan participar en un Mundial que sea llevado a cabo “de manera responsable”. A su vez, reconocieron que Qatar tuvo algunos avances, pero que “aún queda mucho por hacer”, en materia de Derechos Humanos.
Esta misma semana, el presidente de la FIFA Gianni Infantino recibió una carta de Amnistía Internacional, que reconoce los avances de Qatar en cuanto a mejorar los derechos laborales. Sin embargo, la misiva reclama que dar cumplimiento a la legislación deber ser prioridad.
Qatar afirma que todo marcha de acuerdo con los plazos establecidos para tener sus ocho estadios listos en la fecha prevista, luego de derrochar decenas de miles de millones de dólares en mejorar la infraestructura de la pequeña y acaudalada nación petrolera. La mitad de las sedes ya han sido inauguradas.

Los boicots
Ningún país ha planteado un boicot. Pero Noruega, que podría llevar al ascendente astro Erling Haaland, ha afrontado pedidos de ese tipo por parte de su seleccionado y de algunos de sus clubes de la primera división, como Rosenborg y Tromso.
El técnico de Noruega Stale Solbakken ha dicho que sus jugadores expresarán su preocupación por los abusos de los derechos humanos en Qatar, durante el debut contra Gibraltar por las eliminatorias mundialistas.
“La palabra diálogo es muy difusa y muy cobarde. Hay que presionar. Se deben tomar medidas directas para que se mejore la situación”, dijo Solbakken al canal noruego TV2. “Podemos hacer cosas que el mundo vea. El deporte debe enviar una señal”.
En Holanda, el capitán interino Georginio Wijnaldum advirtió el martes del riesgo que supondría vincular las campañas contra el racismo y las acciones para reducir la discriminación en Qatar hacia los obreros procedentes del suroeste de Asia.
“Nosotros no fuimos los que decidimos ir a jugar en Qatar”, aclaró Wijnaldum, quien ganó una Copa Mundial de Clubes en el país del Golfo Pérsico con el Liverpool en 2019.

El seleccionado alemán se sumó este jueves en el triunfo que obtuvo sobre Islandia por 3 a 0.
