El arquero de Gimnasia y Esgrima, Brian Olivera, sufrió el pasado sábado por la noche una agresión en la cancha de Quilmes, en un partido por el Reducido de la Primera Nacional de fútbol.
El guardavallas cordobés, de 29 años, estuvo internado unas horas en el Sanatorio Finochietto de Avellaneda a raíz de un “traumatismo acústico leve” después de que una bomba de estruendo le explotara cerca de su cuerpo cuando se hallaba en las inmediaciones del área dispuesto a reanudar el juego en el segundo tiempo.
Dirigentes, cuerpo técnico y jugadores de Quilmes pusieron en duda la agresión. Sin embargo, en las últimas horas se viralizó en las redes sociales un video que ratifica la versión del arquero del Lobo.
Las imágenes, captadas desde la tribuna ubicada detrás del arco, muestran que efectivamente una bomba de estruendo cayó a pocos metros de Olivera y del juez de línea, antes del comienzo del segundo tiempo del partido iba 0 a 0.
Olivera fue derivado desde el estadio Centenario hasta el sanatorio Finochietto para su mejor atención, aunque en el centro asistencial declinaron realizarle una tomografía computada axial (TAC) por “no presentar síntomas” de aturdimiento.
El jugador estuvo acompañado por los dirigentes del Lobo y el secretario General de Quilmes, Gustavo De la Fuente, también se acercó a la clínica para supervisar su evolución médica.
El encuentro quedó suspendido por el árbitro José Carreras, cuando empataban sin goles y debía comenzar el segundo tiempo en el estadio Centenario. Ese resultado favorecía a Quilmes, que gracias a la ventaja deportiva estaba clasificando a cuartos de final del Reducido.
Luego del informe del juez, se espera la resolución del Tribunal de Disciplina de AFA. Una posibilidad es que el encuentro continúe, a puertas cerradas.
