Este domingo, pasadas las 19.15, el plantel de Gimnasia y Esgrima de Mendoza aterrizó en el Aeropuerto El Plumerillo y fue recibido como lo que es: un equipo de Primera. Desde allí, partió una caravana de hinchas y jugadores que tiñó de blanco y negro las calles mendocinas hasta la puerta de su estadio, donde cientos de almas celebraron el tan esperado regreso del Lobo a la Primera División del fútbol argentino.
El micro con los jugadores fue escoltado por autos, motos y hasta bicicletas decoradas con los colores del blanquinegro. La caravana avanzó lentamente, al ritmo de los cánticos y la emoción, atravesando un recorrido que se transformó en un verdadero desfile de gloria.
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Banderas al viento, bombos que no dejaron de sonar y una pasión que desbordaba cada calle: así fue el recibimiento que prepararon los hinchas del conjunto Mensana para su equipo.
A las 20, el micro llegó finalmente a calle Lencinas, donde los alrededores del club eran una fiesta. Allí, jugadores, cuerpo técnico y dirigentes fueron ovacionados por una multitud que no paró de alentar.

Una final que valió un ascenso
El ascenso se selló el sábado, cuando Gimnasia venció a Deportivo Madryn en una final vibrante disputada en el estadio Ciudad de Vicente López, de Platense. Luego del empate en los 90 minutos, la definición por penales le dio el triunfo al Lobo y el tan soñado boleto a la Liga Profesional.
Los festejos en Lencinas no fueron solo un acto de bienvenida: fueron una verdadera declaración de orgullo. Hinchas de todas las edades, familias enteras y grupos de amigos se reunieron para cantar, saltar y agradecer. No faltaron los fuegos artificiales que iluminaron el cielo mendocino.




