Vamos al juego de los números. Sobre el tapete hay cinco Renault oriundos de San Rafael, el número 1 conducido por Pedro Piastrellini, el 4 por Alejandro Papagni, el 5 del ingeniero Fernando Puga, el 8 de Sebastián Alaniz y 37 del Superpibe Matías Antolín, y dos Fititos, el 3, manejado por Emanuel Espósito con motorización del Yayi Malizia, y el 10 de Fabricio Persia, con la atención de la familia Gerardi. Un cóctel de pilotos sanjuaninos y preparadores mendocinos.
En la viña del Señor: Veamos, uno a uno, a los aspirantes a la corona: Piastrellini, en ocho fechas reunió 133 puntos, Papagni 118, Puga 102, Alaniz 93 Antolín y Espósito 90. Si Piastrellini triunfa, tendrá en la canasta 153 puntos. Papagni, para no cerrar las puertas a la corona, debe ganar o ser segundo. Desde tercero al fondo de la tabla, significará armar las valijas para el 2009. Si las posiciones se invierten, Ale primero y Pedro segundo, la tabla quedará 148 a 138. Cada puesto que pierda Piastrellini dará un paso atrás. Si Pedro abandona, Ale subirá al escalón mayor del campeonato. Tendrá 138 y su rival 133. El GP Coronación será con toda la carne puesta en el asador.
¿A qué juegan Puga y Alaniz? Puga reunió 102 puntos y ningún triunfo. Para subsistir, tiene que ganar y la dupla Piastrellini – Papagni, quedar zapatera. Dándose esa alternativa, el marcador sería: 1º Piastrellini 133, 2º Puga 122 y 3º Papagni 118. Otro final de temporada para el infarto. Del quinteto, el más comprometido es Alaniz. Sólo un milagro puede llevarlo al título.
Por el dos: Otra lucha interesante será por el subcampeonato, y en el festín hay que incluir a Antolín, Espósito y Persia. Si los de arriba no suman, se ponen a tiro. Aplicando la fórmula de los rendimientos, el uno y dos no sale de Piastrellini y Papagni y el 3 es a repartir entre Puga, Alaniz, Antolín, Espósito y Persia. El Ciudad de San Rafael decide. Sin embargo, no hay que olvidar que el sábado se disputa el puntito extra de la pole.
No embocarla: Todas las cifras pueden quedar patas para arriba si los de abajo dan el batacazo y los de arriba quedan huérfanos. No me diga que el universo de los números es fascinante. Podemos hacer todas combinaciones y, como en el Quini, quedar con el pozo vacante.
